El Teatro La Capilla, un referente histórico de la dramaturgia en la Ciudad de México, se prepara para recibir una propuesta escénica que profundiza en las raíces de la expresión actoral. Se trata de "Mira la luna: Un diálogo sobre la máscara", un espectáculo unipersonal escrito, dirigido e interpretado por la reconocida artista Adriana Duch, que busca desvelar los secretos técnicos y espirituales de este antiguo lenguaje teatral.

La obra no es solo una representación dramática convencional, sino un viaje introspectivo donde la ficción y la realidad biográfica se entrelazan de forma orgánica. En el escenario, la protagonista emprende una búsqueda de autodescubrimiento motivada por la necesidad de descifrar una frase enigmática que le fue legada. A través de este proceso, el espectador es testigo de cómo la actriz logra comprender los principios fundamentales que rigen el arte de la máscara, encontrando inesperadamente un nuevo sentido a su camino artístico.

El núcleo de esta producción es un sentido homenaje al maestro, director y actor francés Jean-Marie Binoche, una figura de talla internacional que dedicó su vida al desarrollo de esta disciplina. Binoche, quien se distinguió como escultor, mimo y titiritero, dejó una huella imborrable en el teatro contemporáneo. “Esta obra está basada en una experiencia personal con el maestro Binoche. Cuando falleció, quise crear algo sobre el lenguaje de la máscara tal como él lo veía, y en ese proceso creativo llegué a esta historia”, explicó Duch sobre el origen del proyecto.

En la trama, la actriz interactúa con el fantasma de su mentor y con un personaje con máscara llamado 'Juan', una creación conjunta entre maestro y alumna. Según describe la autora, Juan se convierte en una pieza clave del diálogo, pues es quien posee la claridad necesaria para resolver las inquietudes y preguntas que atormentan a la protagonista sobre su oficio.

"Mira la luna: Un diálogo sobre la máscara" ofrecerá funciones todos los domingos del mes de marzo en el Teatro La Capilla. Esta temporada representa una oportunidad invaluable para que el público mexicano se acerque a una técnica teatral de alto rigor, cargada de simbolismo y misticismo, bajo la ejecución de una de las exponentes más comprometidas con el legado de la máscara en nuestro país.