Agustín Carstens, una de las figuras más influyentes en la política monetaria global, ha puesto sobre la mesa un tema crucial para el futuro de las finanzas: la confianza. El actual gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) y exgobernador del Banco de México (Banxico), señaló que, a pesar de los avances tecnológicos sin precedentes, el éxito de la innovación financiera depende enteramente de su capacidad para preservar la seguridad y certidumbre de los usuarios en los nuevos entornos digitales.

Durante su reciente intervención, Carstens subrayó que el sistema financiero internacional se encuentra en un punto de inflexión donde la digitalización y el surgimiento de nuevos activos están transformando radicalmente la forma en que el dinero circula a nivel global. Sin embargo, advirtió con firmeza que el reto fundamental no radica en la sofisticación de la tecnología per se, sino en cómo lograr que los ciudadanos y las empresas confíen en estos nuevos ecosistemas con la misma solidez con la que hoy confían en las instituciones bancarias tradicionales. Para el economista mexicano, la confianza es el "bien público" más valioso del sistema y no debe darse por sentada.

En el marco de esta innovación, Carstens ha sido un promotor constante de que los bancos centrales lideren el cambio mediante el desarrollo de infraestructuras modernas, como las Monedas Digitales de Banco Central (CBDC). Según su visión, estas herramientas permitirían combinar la eficiencia operativa de lo digital con el respaldo jurídico y la regulación de una autoridad monetaria central, evitando así la fragmentación del sistema financiero que podrían causar algunas iniciativas privadas o criptoactivos que carecen de una supervisión rigurosa.

Para México, las palabras de Carstens cobran especial relevancia en un momento en que el país busca consolidarse como un centro de innovación financiera en América Latina. Con el crecimiento acelerado del sector Fintech y los esfuerzos de Banxico por modernizar los sistemas de pago, el mensaje del exsecretario de Hacienda es claro: la inclusión financiera y la modernización no pueden ocurrir a costa de la estabilidad. La arquitectura del sistema debe ser lo suficientemente robusta para proteger el patrimonio de los ahorradores mexicanos en todo momento.

Finalmente, Carstens recordó que la estabilidad económica no es un proceso automático derivado de la modernización técnica. Por el contrario, requiere de un compromiso inquebrantable por parte de los reguladores para adaptarse a los nuevos tiempos sin descuidar los principios básicos de la banca. La confianza, concluyó, no es algo que se pueda innovar de la noche a la mañana; se construye y se protege a través de políticas públicas responsables y una supervisión activa en el nuevo entorno global.