El Reino Unido enfrenta una crisis de empleabilidad juvenil que ha alcanzado niveles preocupantes. De acuerdo con los datos oficiales más recientes, el número de jóvenes de entre 16 y 24 años que no trabajan, no estudian ni reciben capacitación técnica alcanzó la cifra de 957,000 personas durante el último trimestre del año pasado.
Este fenómeno, conocido internacionalmente por las siglas NEET (Not in Employment, Education or Training), tiene su equivalente directo en México y otros países de habla hispana bajo el término coloquial 'ninis'. El incremento en estas estadísticas ha generado un intenso debate en la esfera política británica, donde diversos sectores han expresado su temor ante la posibilidad de que se esté gestando una "generación perdida" que carezca de las herramientas necesarias para integrarse al mercado laboral en el futuro.
La situación ha puesto en la mira al Partido Laborista —la principal fuerza política de centro-izquierda en el Reino Unido, actualmente liderada por Keir Starmer—, ya que críticos y opositores sugieren que sus propuestas y la gestión en diversas regiones podrían estar fomentando involuntariamente un entorno de desempleo estructural para los jóvenes. La preocupación central es que la falta de oportunidades iniciales deje una 'cicatriz económica' permanente en este sector de la población.
Expertos en economía laboral advierten que este repunte en la inactividad juvenil no es solo un problema de falta de vacantes, sino también de una desconexión entre el sistema educativo y las necesidades reales de las empresas. Con casi un millón de jóvenes estancados, el desafío para el gobierno británico radica en implementar incentivos urgentes para la contratación y programas de formación que eviten un impacto mayor en la productividad nacional a largo plazo.
Este escenario en el Reino Unido refleja una tendencia que preocupa a nivel global, donde la inflación y la inestabilidad económica post-pandemia han golpeado con mayor severidad a los menores de 25 años, quienes enfrentan barreras de entrada cada vez más altas en el tejido productivo.



