La Zona Metropolitana de Monterrey se encuentra bajo aviso preventivo emitido por la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León, debido al pronóstico de ráfagas de viento y el incremento sustancial en las concentraciones de partículas de polvo para este jueves 26 de febrero. De acuerdo con el reporte de las autoridades estatales, la interacción entre una línea seca y el arribo del frente frío número 38 propiciará condiciones climáticas que impactarán directamente la visibilidad y la calidad del aire en diversos sectores de la capital regia.
El fenómeno meteorológico previsto se caracteriza por la presencia de ráfagas de viento que alcanzarán velocidades de entre 40 y 50 kilómetros por hora. Estos vientos no solo agitan el entorno local, sino que arrastran consigo grandes cantidades de polvo proveniente de regiones áridas de Coahuila y del sur de Texas. Esta dinámica atmosférica favorece el levantamiento y transporte de partículas suspendidas, generando episodios de tolvaneras que suelen comprometer la salud respiratoria de los habitantes de la metrópoli.
Ante este panorama, la dependencia estatal ha solicitado la colaboración inmediata de los sectores industrial y comercial que operan en la región. Se ha instruido a las empresas a implementar acciones extraordinarias para mitigar la generación de emisiones contaminantes y, en caso de ser necesario, realizar ajustes técnicos preventivos en sus procesos de producción para evitar una crisis ambiental mayor durante el transcurso del evento meteorológico.
Para la población en general, el llamado oficial es mantener una vigilancia estrecha de las condiciones atmosféricas a través del Sistema de Monitoreo Ambiental. Las autoridades recalcan la importancia de consultar el portal oficial aire.nl.gob.mx y las redes sociales de la Secretaría para tomar decisiones informadas, especialmente en el cuidado de niños, adultos mayores y personas con padecimientos respiratorios crónicos.
Históricamente, la metrópoli regia enfrenta desafíos ambientales críticos durante la transición de frentes fríos, donde la topografía y el clima seco facilitan la acumulación de contaminantes. Con estas medidas, el Gobierno de Nuevo León busca anticiparse a una contingencia ambiental y proteger la integridad de los ciudadanos ante el paso de este sistema frontal.

