En un ajuste que marca una tendencia preocupante para el sector tecnológico global y el mercado mexicano, la empresa Hewlett-Packard (HP) reveló que la memoria de acceso aleatorio, mejor conocida como RAM, ha pasado a ocupar una parte desproporcionada en el costo total de fabricación de sus computadoras personales. Según los reportes más recientes de la compañía, este componente ahora representa el 35 por ciento de la lista de materiales (Bill of Materials), un incremento drástico comparado con el margen previo de entre el 15 y el 18 por ciento registrado apenas el trimestre anterior.
Este aumento en los costos de producción no es un tema menor para el consumidor en México. HP es una de las marcas con mayor presencia en el territorio nacional, liderando las ventas tanto en el sector gubernamental y educativo como en las principales tiendas de retail y plazas tecnológicas del país. El hecho de que un solo componente absorba más de un tercio del presupuesto de ensamble sugiere una presión inflacionaria latente que podría verse reflejada próximamente en los precios de las laptops y computadoras de escritorio en los anaqueles mexicanos.
La volatilidad en los precios de los semiconductores ha sido una constante en los últimos años, pero la situación de las memorias RAM destaca por su rapidez. Expertos del sector señalan que este fenómeno se debe a una combinación de factores, incluyendo la alta demanda de módulos de memoria para servidores de Inteligencia Artificial y una oferta limitada por parte de los principales fabricantes de chips. Para HP, que debe mantener márgenes competitivos frente a otras marcas presentes en México como Dell, Lenovo o Asus, este cambio en la estructura de costos representa un reto operativo mayor.
Aunque el informe original de Ars Technica subraya las declaraciones de HP sobre el trimestre pasado, el impacto a largo plazo en la renovación de equipos para oficinas y hogares en México está por verse. Por ahora, los analistas recomiendan a los usuarios que planeen adquirir equipo nuevo estar atentos a las fluctuaciones de precios, ya que el encarecimiento de la RAM es un factor determinante que las empresas difícilmente podrán absorber sin ajustar sus etiquetas de venta finales.