La reciente llegada de diversas marcas automotrices chinas al mercado internacional fue recibida como una oportunidad para que los conductores accedieran a vehículos nuevos a precios significativamente más bajos. Sin embargo, lo que parecía ser una victoria para el bolsillo del consumidor está revelando un costo oculto que amenaza con anular ese ahorro inicial: la renuencia de las compañías aseguradoras a cubrir estos modelos.
De acuerdo con reportes recientes del Reino Unido, el sector de seguros ha comenzado a mostrar una postura extremadamente cautelosa ante el desembarco masivo de fabricantes del gigante asiático. Varias empresas aseguradoras están rechazando directamente la suscripción de pólizas para marcas chinas específicas, mientras que aquellas que aceptan el riesgo están aplicando primas que, en muchos casos, duplican el costo de asegurar un vehículo equivalente de marcas europeas, americanas o japonesas ya establecidas.
Esta situación ha generado una paradoja en el mercado automotriz. Si bien marcas como MG, BYD o Great Wall Motor (GWM) ofrecen tecnología de punta y precios de lista sumamente atractivos, el costo total de propiedad se dispara una vez que se integra el gasto del seguro. Lo que inicialmente se presenta como una opción asequible, termina siendo financieramente inviable para muchos usuarios a largo plazo debido a estos costos operativos imprevistos.
Para el lector en México, esta tendencia es una señal de alerta relevante. En los últimos años, el mercado mexicano ha vivido una explosión similar con la entrada de firmas como Changan, Omoda y Jetour, que han ganado terreno rápidamente. Aunque el panorama de seguros en México tiene sus propias dinámicas, las razones detrás de la cautela de las aseguradoras suelen ser universales: la incertidumbre sobre la disponibilidad de piezas de repuesto, la falta de una red de talleres especializados consolidada y la carencia de datos históricos que permitan calcular con precisión la siniestralidad de estos vehículos.
Expertos del sector señalan que las aseguradoras basan sus precios en el riesgo y la facilidad de reparación. Cuando un fabricante es nuevo en un mercado, el tiempo de espera por una refacción puede extenderse meses, lo que obliga a la aseguradora a pagar más por autos de alquiler para sus clientes o a enfrentar costos logísticos elevados. Mientras las marcas chinas no logren robustecer su cadena de suministro y servicios postventa, el ahorro obtenido en el piso de venta podría seguir diluyéndose en el costo de la protección patrimonial anual.



