La sombra del caso Jeffrey Epstein continúa proyectándose sobre la cúpula política de Estados Unidos, esta vez con implicaciones directas hacia el expresidente Donald Trump. El Departamento de Justicia (DOJ) de ese país ha iniciado una investigación interna ante la sospecha de que archivos fundamentales, que contienen menciones o acusaciones directas contra el magnate neoyorquino, fueron retenidos deliberadamente y no formaron parte de la desclasificación masiva ocurrida recientemente.
En enero pasado, las autoridades estadounidenses publicaron más de tres millones de páginas de documentos relacionados con la red de tráfico y abuso sexual liderada por el fallecido financiero. No obstante, la publicación no fue total; una parte sustancial de los materiales permaneció bajo estricta reserva por motivos que ahora están siendo cuestionados. La nueva línea de investigación del DOJ busca determinar si esta omisión respondió a protocolos de seguridad legítimos o si existió un intento de proteger a figuras de alto perfil político, en un momento de alta sensibilidad electoral en la nación norteamericana.
El interés en estos archivos específicos radica en la naturaleza de la relación entre Trump y Epstein, la cual ha sido objeto de especulación mediática durante años. Aunque el exmandatario ha sostenido reiteradamente que rompió vínculos con el depredador sexual hace décadas, los documentos que aún permanecen bajo llave podrían aportar detalles inéditos sobre la profundidad de sus interacciones y las posibles denuncias que obran en los registros judiciales clasificados.
Para los lectores en México, este caso resulta de especial relevancia informativa. La transparencia en investigaciones que involucran redes de corrupción y abuso vinculadas a las élites es un tema de constante debate en la agenda pública nacional. La posibilidad de que una institución del calibre del Departamento de Justicia de EE. UU. pudiera haber filtrado información para resguardar a un actor político pone de manifiesto los desafíos de los sistemas judiciales contemporáneos frente al poder.
Hasta el momento, el Departamento de Justicia no ha emitido un cronograma oficial para la posible liberación de estos archivos restantes. Sin embargo, la presión de organizaciones civiles y representantes de las víctimas de Epstein continúa en aumento, exigiendo que no se mantengan privilegios de confidencialidad en un proceso que ha marcado un precedente oscuro en la historia judicial de los Estados Unidos.


