En un ajuste que brinda un respiro a las proyecciones económicas de mediano plazo para el país, tanto el Banco de México (Banxico) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han revisado al alza sus pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2026. Estas actualizaciones sugieren una perspectiva ligeramente más favorable sobre la resiliencia de la economía mexicana frente a los desafíos globales.
El Banco de México, en su análisis más reciente, elevó su expectativa de crecimiento para 2026 a un 1.6 por ciento. Este ajuste representa un incremento significativo de cinco décimas respecto al 1.1 por ciento proyectado anteriormente. El banco central mexicano fundamenta esta revisión en la dinámica del mercado interno y la expectativa de que se consoliden proyectos de inversión clave, especialmente aquellos vinculados a la relocalización de cadenas de suministro, fenómeno conocido como nearshoring, que busca aprovechar la cercanía de México con el mercado estadounidense.
Por su parte, la OCDE también mostró una postura más positiva en su actualización trimestral. El organismo internacional ajustó su pronóstico para el PIB de México en 2026, situándolo en un 1.4 por ciento, lo que significa un aumento de 0.2 puntos porcentuales frente al 1.2 por ciento que había estimado en su informe previo. Para los analistas de la OCDE, esta mejora responde a una estabilización gradual de las condiciones económicas globales y a una demanda externa que se mantiene con signos de solidez.
A pesar de estas revisiones al alza, ambos organismos coinciden en que el panorama económico nacional no está exento de riesgos. Factores como la volatilidad en los mercados financieros internacionales, las posibles tensiones en la relación comercial con los principales socios del T-MEC y la necesidad de garantizar un suministro energético suficiente para la industria son variables críticas que podrían influir en el desempeño final de la economía durante la segunda mitad de la presente década.
Para el sector financiero y los tomadores de decisiones en México, el hecho de que tanto una institución autónoma nacional como un organismo internacional de prestigio coincidan en una tendencia al alza es una señal de certidumbre moderada. No obstante, los especialistas subrayan que un crecimiento situado en el rango del 1.4 al 1.6 por ciento sigue planteando el reto de implementar políticas que impulsen una mayor productividad y un crecimiento potencial más robusto para el país.

