El estruendo de los rotores de helicópteros y el constante sonido de las sirenas se han convertido en el nuevo paisaje sonoro de Puerto Vallarta. Tras el histórico operativo del pasado 22 de febrero de 2026, donde fuerzas federales abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como "El Mencho", el principal destino turístico de Jalisco atraviesa una fase de vigilancia extrema por parte de las autoridades federales.
La Secretaría de Marina (SEMAR) ha tomado el control estratégico de la región, implementando un operativo de seguridad que abarca aire, mar y tierra. Esta movilización masiva comenzó de manera formal con el arribo del buque ARM Usumacinta, una imponente embarcación de la Armada de México que trasladó a miles de efectivos de la Infantería de Marina directamente al estado de Jalisco para reforzar las tareas de pacificación y vigilancia.
Desde su llegada al puerto vallartense, los elementos navales han sido movilizados hacia puntos críticos, con un enfoque particular en la zona serrana que colinda con el estado de Colima. Desde estos puntos estratégicos, la Marina mantiene una supervisión rigurosa que no solo se limita a Puerto Vallarta, sino que se extiende hasta el municipio vecino de Bahía de Banderas, en Nayarit, buscando sellar cualquier posible ruta de escape o reagrupamiento de células delictivas.
En el espacio aéreo, la presencia oficial es incesante. Dos helicópteros Black Hawk sobrevuelan de forma constante tanto la franja hotelera como las áreas de difícil acceso en la montaña. A bordo de estas aeronaves, elementos armados con fusiles de asalto y ametralladoras mantienen una observación permanente sobre avenidas principales, complejos turísticos y brechas montañosas, realizando patrullajes que se repiten cíclicamente a lo largo del día y la noche.
En tierra, el despliegue es igualmente visible. Convoyes de unidades navales recorren colonias, avenidas principales y los accesos carreteros que conectan al puerto con el resto de la entidad. Esta presencia disuasiva busca garantizar la seguridad de los habitantes y visitantes tras el descabezamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), un evento que ha puesto a las fuerzas armadas en estado de alerta máxima ante posibles represalias o reacomodos dentro de la estructura criminal.



