El discurso sobre el Estado de la Unión, uno de los eventos políticos más significativos en el calendario de los Estados Unidos, experimentó una notable disminución en su audiencia televisiva este año. Según datos preliminares reportados por la firma especializada The Hollywood Reporter, la sintonía a través de las principales cadenas de televisión abierta y los tres canales de noticias por cable más importantes del país descendió aproximadamente un 12 por ciento respecto a la transmisión del año anterior.

Este evento, que tiene una importancia similar al Informe de Gobierno en México, es el espacio donde el presidente en turno presenta sus logros y metas ante el Congreso. Sin embargo, las cifras iniciales sugieren que el interés de los ciudadanos estadounidenses por seguir el mensaje mediante los canales tradicionales continúa en una espiral descendente. La caída afectó por igual a las redes de radiodifusión abierta (ABC, CBS y NBC) y a los gigantes de la información por cable como CNN, Fox News y MSNBC.

Para poner en contexto, el Estado de la Unión es una tradición constitucional en la que el mandatario —en este caso Joe Biden— se dirige a una sesión conjunta del Congreso para informar sobre la situación del país. Históricamente, este mensaje ha servido como un termómetro de la relevancia política y la capacidad de convocatoria del presidente. Una reducción del 12% en la audiencia televisiva representa un desafío no solo para la administración actual, sino también para las televisoras que dependen de estos eventos de alto perfil para atraer anunciantes.

Analistas de medios sugieren que este fenómeno no es necesariamente un indicativo de desinterés político absoluto, sino más bien un reflejo de la fragmentación de la audiencia. En la era digital, una parte considerable de la población ha abandonado la televisión lineal para consumir noticias a través de plataformas de streaming, redes sociales y clips en video bajo demanda, métricas que no siempre se reflejan de inmediato en los reportes de audiencia tradicionales.

En un contexto de año electoral en los Estados Unidos, donde cada mensaje es analizado minuciosamente, estos números de sintonía a la baja obligan a los equipos de comunicación política a replantear sus estrategias para alcanzar a un electorado que se aleja cada vez más de las pantallas convencionales. Por ahora, el veredicto de los números preliminares es claro: la televisión tradicional sigue perdiendo su dominio como el principal punto de reunión para los grandes eventos nacionales.