La desclasificación de nuevos expedientes judiciales relacionados con el fallecido financiero Jeffrey Epstein continúa arrojando luz sobre los perturbadores mecanismos de operación de su red de tráfico y abuso. Entre los hallazgos más recientes, destaca una serie de correos electrónicos que evidencian cómo se utilizaba la industria del modelaje como una fachada para identificar y reclutar a menores de edad, a menudo con el consentimiento de sus propios padres bajo falsas promesas de éxito profesional.

Uno de los intercambios más reveladores incluidos en los archivos involucra a un cazatalentos de modelos, quien escribió directamente al magnate para informarle sobre una nueva "prospecto". En el mensaje, el reclutador detalla de manera explícita: "La francesa se llama Luna, tiene quince años, sus padres me examinaron y están muy contentos de que su hija comience a modelar". Este fragmento subraya la vulnerabilidad de las víctimas y la sofisticación del engaño, donde se presentaba una oportunidad laboral legítima para ocultar fines de explotación.

El uso de agencias de modelos y buscadores de talento era una táctica recurrente en el entorno de Epstein. Según las investigaciones que han surgido tras la apertura de los sellos judiciales, el financiero aprovechaba sus conexiones en el mundo de la moda y la élite social para tener acceso constante a jóvenes de diversas nacionalidades. El caso de la menor francesa es un ejemplo de cómo operaban estos intermediarios, quienes actuaban como filtros para asegurar que las víctimas cumplieran con los perfiles solicitados por Epstein.

En México, estas revelaciones han generado una preocupación renovada, dado que el país mantiene una lucha constante contra la trata de personas y la explotación infantil. La exposición de estos métodos de captación sirve como una advertencia sobre las tácticas utilizadas por redes criminales transnacionales que operan bajo fachadas legales y de prestigio. En años recientes, las autoridades mexicanas han endurecido las penas contra la trata, pero casos como el de Epstein demuestran la complejidad de desarticular redes que involucran a figuras de alto poder adquisitivo e influencia global.

A medida que el sistema judicial de Estados Unidos libera más fragmentos de estos archivos, la presión pública aumenta para identificar y procesar a todos los colaboradores y facilitadores que permitieron que este sistema de abuso perdurara por décadas. La figura de Epstein, aunque fallecido, sigue siendo el epicentro de uno de los mayores escándalos de impunidad y corrupción moral en la historia moderna.