La Comisión Federal de Electricidad (CFE) reportó un hito financiero sin precedentes al cierre del ejercicio 2025. Según el último informe de la empresa productiva del Estado, las utilidades netas alcanzaron los 139 mil 033 millones de pesos, cifra que se consolida como el nivel más alto registrado por la institución en los últimos 13 años, superando cualquier indicador reportado desde 2012.
Bajo la dirección de Emilia Calleja Alor, la CFE logró un desempeño que la propia compañía calificó como el mejor en su historia reciente. Los ingresos totales de la eléctrica nacional ascendieron a 679 mil 463 millones de pesos, lo que representa un crecimiento anual del 1.8% en comparación con el ejercicio previo. Este incremento se atribuye, en gran medida, a la solidez operativa y a una estrategia de diversificación en sus fuentes de ingresos que ha permitido fortalecer las arcas de la institución.
El motor principal de este resultado financiero histórico fue la venta de energía eléctrica, rubro que constituye el 76.9% de los ingresos totales de la paraestatal. Las ventas en este sector experimentaron un alza del 2.3%, impulsadas por un consumo robusto en los sectores doméstico, industrial y de servicios. Según el reporte oficial, la base de usuarios de la CFE se mantiene no solo amplia y diversificada, sino también estable, lo que garantiza un flujo constante de capital para la empresa pública.
No obstante, el balance financiero también arroja datos que invitan al análisis crítico por parte de los especialistas del sector. A pesar de las utilidades récord, la inversión productiva de la CFE sufrió una contracción significativa del 24% durante el año 2025. Este descenso en el gasto destinado a infraestructura y modernización de la red contrasta con el incremento en los ingresos y el robusto EBITDA (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), sugiriendo una política de estricto control de gasto o una reconfiguración en las prioridades estratégicas de la administración actual.
Este balance financiero posiciona a la CFE en un escenario de aparente solvencia económica frente a los retos de la transición energética en México. Sin embargo, los observadores del mercado seguirán de cerca cómo esta reducción en la inversión productiva podría impactar la capacidad de generación y distribución a largo plazo, especialmente en un contexto donde la demanda eléctrica nacional continúa en aumento debido al dinamismo industrial y las variaciones climáticas que exigen una red más resiliente.



