Un operativo de interceptación naval en aguas territoriales de Cuba ha desencadenado un nuevo choque diplomático entre el gobierno de la isla y los Estados Unidos. El incidente, ocurrido el pasado miércoles, culminó con un saldo trágico de cuatro personas fallecidas y seis heridas tras el enfrentamiento entre las autoridades cubanas y los tripulantes de una embarcación con matrícula del estado de Florida.
De acuerdo con reportes oficiales del gobierno estadounidense, entre las víctimas se encuentran ciudadanos y residentes legales de la unión americana. Las autoridades de La Habana identificaron a los fallecidos como Pavel Peña, Manuel Ortega Casanova, Levian Padrón Guevara y Héctor Juan Cruz Correa. Este hecho ha puesto nuevamente bajo la lupa el uso de la fuerza letal en el Estrecho de Florida, una zona de constante fricción migratoria y política que impacta la estabilidad del Caribe.
El conflicto escaló rápidamente tras las declaraciones del viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández, quien calificó el suceso como un "intento terrorista". Según la versión oficial cubana, los tripulantes desobedecieron las órdenes de las autoridades y se encontraban armados al momento del abordaje. Fernández señaló además que todos los implicados eran ciudadanos de origen cubano con residencia en los Estados Unidos. Sin embargo, esta versión contrasta tajantemente con el testimonio del propietario de la lancha, un hombre de 65 años residente en Florida, quien aseguró que el vehículo no realizaba una operación deliberada, sino que le había sido robado por uno de sus empleados.
En Washington, la presión política ha comenzado a sentirse con fuerza. El congresista por Florida, Carlos Giménez, exigió una investigación exhaustiva y el acceso inmediato a los seis sobrevivientes que permanecen bajo custodia de las autoridades cubanas. "Quiero saber exactamente qué pasó en ese incidente, y quiero acceso a los seis estadounidenses que permanecen en manos de Cuba en este momento... No confío en el Gobierno cubano", declaró el legislador republicano a la cadena Fox News.
Para México, este tipo de incidentes resuena de manera particular debido a la estrecha relación geográfica y los flujos migratorios que atraviesan la región. La seguridad en las fronteras marítimas y el respeto a la soberanía, frente a la protección de los derechos de los residentes en el extranjero, son temas recurrentes en la agenda exterior mexicana. El desenlace de esta crisis será fundamental para definir el tono de la diplomacia regional en los próximos meses.


