En un ejercicio de planeación financiera que busca equilibrar la operatividad legislativa con las demandas de austeridad ciudadana, el Congreso del Estado de Jalisco formalizó la aprobación de su presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal 2026. La decisión, tomada tras un análisis de las comisiones correspondientes, destaca principalmente por la ratificación de que no existirán incrementos salariales para los integrantes de la legislatura local.

El anuncio fue encabezado por la diputada Montserrat Pérez Cisneros, quien detalló los pormenores técnicos que permitieron estructurar este paquete económico. Durante su intervención, la legisladora enfatizó que, si bien la cifra global del gasto presenta variaciones respecto a periodos anteriores, estas no se traducen en un beneficio directo para las dietas de los diputados, las cuales permanecerán sin cambios al alza por un año más.

De acuerdo con la explicación técnica de Pérez Cisneros, el incremento observado en el techo presupuestal obedece a factores estrictamente administrativos y de recaudación externa. El primer factor clave es el aumento en las participaciones estatales que corresponden al Poder Legislativo, derivadas del crecimiento en la recaudación general de la entidad. En segundo lugar, se ha optado por la reincorporación de remanentes económicos provenientes de ejercicios fiscales anteriores, lo que permite al Congreso contar con una bolsa de recursos adicional sin necesidad de solicitar ampliaciones extraordinarias que impacten las finanzas del estado.

Esta estrategia de utilizar los remanentes —ahorros generados por una gestión eficiente en años previos— tiene como objetivo fortalecer la infraestructura del Congreso y garantizar el cumplimiento de obligaciones laborales con el personal de base y supernumerario, sin vulnerar los principios de disciplina financiera. La diputada subrayó que el manejo responsable de estos excedentes es una muestra de transparencia y de un uso óptimo del erario público.

Para el contexto político de Jalisco, esta decisión es significativa, ya que el gasto del Congreso suele ser un tema de alta sensibilidad para la opinión pública. Al optar por un presupuesto que prioriza el aprovechamiento de recursos ya existentes sobre el incremento del gasto corriente personal, los legisladores jaliscienses buscan enviar una señal de estabilidad y compromiso con la gestión administrativa eficiente.

Con la aprobación de este presupuesto para 2026, el Poder Legislativo se prepara para enfrentar los retos del próximo año con una estructura financiera sólida, enfocada en la modernización de los procesos legislativos y en el mantenimiento de la soberanía estatal, manteniendo la promesa de no elevar el costo que la representación popular implica para los contribuyentes de Jalisco.