Una nueva y contundente investigación ha encendido las alarmas en el Reino Unido al revelar que el sistema de atención de maternidad del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) no está cumpliendo con su deber hacia las mujeres, los bebés y las familias británicas. El informe, liderado por la Baronesa Amos, advierte que la institución continúa repitiendo los mismos errores del pasado, a pesar de haber sido objeto de innumerables revisiones y auditorías a lo largo de los años.
Para el contexto del lector mexicano, el NHS es el sistema de salud pública del Reino Unido, una institución emblemática similar en su función de seguridad social a organismos como el IMSS o el ISSSTE, pero con un modelo de cobertura universal financiado por impuestos. Sin embargo, este nuevo reporte describe una crisis estructural que va más allá de la falta de presupuesto, señalando una falla moral y organizativa en el área de obstetricia y cuidados neonatales.
De acuerdo con la Baronesa Amos, una destacada figura de la política y la diplomacia británica, existe una "inercia institucional" profundamente arraigada en el sistema. Esta parálisis, combinada con una resistencia generalizada de las autoridades sanitarias para admitir equivocaciones, está agravando significativamente el trauma de las víctimas de negligencia médica. El reporte es enfático al declarar que este "ciclo debe detenerse" de inmediato para evitar más pérdidas humanas evitables.
La investigación destaca que, aunque se han realizado múltiples investigaciones previas sobre fallos en hospitales específicos, las lecciones aprendidas rara vez se traducen en cambios reales. Esta incapacidad de reforma ha creado un ambiente donde los errores se vuelven sistémicos, dejando a las familias en un estado de vulnerabilidad extrema durante uno de los momentos más críticos de sus vidas.
El documento concluye que la falta de rendición de cuentas y la cultura del silencio dentro de los hospitales del NHS no solo obstaculizan la mejora de los servicios, sino que revictimizan a quienes ya han sufrido una tragedia. La demanda de la Baronesa Amos es clara: sin una transformación profunda en la cultura de transparencia y una voluntad real de admitir fallos, la seguridad de las madres y los recién nacidos en el Reino Unido seguirá en riesgo.



