La Federación Cubana de Béisbol (FCB) y el gobierno de la isla han emitido una enérgica denuncia contra la administración de los Estados Unidos, acusándola de politizar el deporte al negar las visas necesarias a atletas y personal técnico que debían participar en el próximo Clásico Mundial de Béisbol (WBC). Este certamen, considerado el más importante a nivel de selecciones en el mundo, se ve envuelto una vez más en la compleja red de tensiones diplomáticas que históricamente han marcado la relación entre ambas naciones.
Según el comunicado oficial emitido por las autoridades deportivas cubanas, la negativa de los visados representa una violación directa a los acuerdos establecidos para los países sede de eventos internacionales. Para la delegación cubana, este tipo de acciones no solo entorpecen la logística del equipo, sino que constituyen un atentado contra el espíritu deportivo y la equidad competitiva. El béisbol, siendo el deporte nacional de Cuba, es un pilar fundamental de su identidad, por lo que cualquier obstáculo a su participación internacional es visto como una afrenta a la soberanía cultural del país.
En México, la noticia ha generado una resonancia particular debido a la profunda tradición beisbolera que une a ambas naciones. La afición mexicana, especialmente en los estados del norte y el sureste donde el 'Rey de los Deportes' es pasión dominante, reconoce en la novena cubana a uno de los rivales más respetados y emblemáticos de la región. La posibilidad de que Cuba no asista con su cuadro completo o que se vea forzada a retirarse restaría brillo a un torneo que los fanáticos mexicanos siguen con gran entusiasmo, dada la histórica rivalidad y hermandad deportiva en el Caribe.
Históricamente, los deportistas cubanos han enfrentado retos extraordinarios para competir en territorio estadounidense debido al embargo económico y las restricciones de viaje vigentes. Aunque en ediciones anteriores del Clásico Mundial se habían logrado acuerdos sin precedentes para incluir a jugadores que militan en las Grandes Ligas (MLB) junto a los de la serie nacional, este nuevo episodio sugiere un retroceso en los canales de cooperación deportiva.
Hasta el cierre de esta edición, las organizaciones internacionales que rigen el béisbol no han emitido una postura definitiva que garantice una solución al conflicto. La comunidad deportiva internacional permanece atenta, pues la exclusión de una potencia como Cuba por motivos políticos sentaría un precedente negativo para el futuro de las competencias globales en un mundo cada vez más polarizado.



