En el complejo ecosistema fiscal mexicano, el cumplimiento de las obligaciones ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) demanda una atención meticulosa a los detalles técnicos. Uno de los tropiezos más frecuentes que enfrentan los contribuyentes, tanto personas físicas como morales, no reside en la legitimidad del gasto, sino en la forma en que este se liquida y se registra en los comprobantes fiscales digitales.
Para que una factura sea considerada deducible, no basta con que el gasto sea estrictamente indispensable para la actividad económica. De acuerdo con las disposiciones vigentes, el medio de pago utilizado es un factor determinante. El error más crítico ocurre cuando el contribuyente utiliza un método no autorizado o cuando la clave registrada en el Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) no coincide con la realidad de la transacción.
Según lo estipulado en la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), específicamente en su artículo 27, cualquier gasto que supere los 2,000 pesos debe realizarse invariablemente a través de medios electrónicos. Esto incluye transferencias electrónicas de fondos, tarjetas de crédito, débito, servicios de monedero electrónico autorizados o cheques nominativos de la cuenta del contribuyente. Si un gasto mayor a dicha cantidad se liquida en efectivo, el SAT rechazará automáticamente la deducción, sin importar que se cuente con el archivo XML correspondiente.
Además del monto, la precisión en el llenado de la factura es vital. Al solicitar un CFDI, es responsabilidad del receptor verificar que el emisor registre correctamente la 'Forma de Pago'. Si pagaste con tarjeta pero la factura indica 'Efectivo', o si se marca como 'Por definir' cuando el pago ya fue realizado, el documento pierde su validez para efectos de acreditamiento del IVA o deducción del ISR. Esta discrepancia es una de las señales de alerta que los algoritmos del SAT detectan con mayor facilidad durante sus procesos de auditoría y vigilancia profunda.
Especialistas fiscales recomiendan que, al momento de recibir un servicio o adquirir un bien, se revise de inmediato la representación impresa o el archivo digital de la factura. En caso de detectar un error en el campo de método de pago, se debe solicitar la cancelación y reexpedición del comprobante de manera inmediata. Una gestión proactiva de estos detalles evita dolores de cabeza durante la declaración anual y protege la salud financiera de los contribuyentes frente a las facultades de comprobación de la autoridad fiscal.
