La trayectoria de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, mejor conocido como "El Mencho", representa una de las transformaciones más drásticas y violentas en el panorama del narcotráfico contemporáneo en México. De acuerdo con el análisis del experto en seguridad David Saucedo, el ascenso del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no fue fortuito, sino el resultado de una combinación estratégica entre el uso sistemático de la fuerza bruta y una sofisticada "mente empresarial".
Los orígenes de este imperio criminal se remontan al Cártel del Milenio, una organización que operaba inicialmente como un brazo ejecutor del Cártel de Sinaloa. Sin embargo, el destino de la organización cambió radicalmente en 2010 con la muerte de Ignacio "Nacho" Coronel, quien fungía como el principal operador de la facción sinaloense en Jalisco. Este vacío de poder provocó una fractura interna en el Cártel del Milenio, permitiendo que Oseguera Cervantes emergiera de las filas operativas para fundar y consolidar lo que hoy conocemos como el CJNG.
En sus inicios, las células vinculadas al Cártel del Milenio se dedicaban a delitos de impacto regional como el narcomenudeo, el robo de vehículos de alta gama, la extorsión y el secuestro. Aunque Saucedo señala que dicha organización original "no tuvo mayor mérito" estratégico, fue el caldo de cultivo donde Oseguera Cervantes desarrolló la capacidad logística que más tarde aplicaría a gran escala. La transición de una célula local a un cartel con presencia en 40 países fue posible gracias a una estructura jerárquica que prioriza la rentabilidad y la expansión territorial.
Uno de los puntos más críticos en el análisis de su ascenso es la red de protección institucional que el capo logró tejer. La visión de "El Mencho" incluyó el sometimiento y la cooptación de diversas autoridades, contando con el apoyo de alcaldes, jefes policiacos e incluso gobernadores. Esta infiltración en las instituciones del Estado mexicano le proporcionó el blindaje necesario para expandir su dominio más allá de las fronteras nacionales.
Actualmente, el CJNG es considerado una de las organizaciones criminales más peligrosas y con mayor capacidad de fuego en el mundo. El legado del Cártel del Milenio quedó atrás, dejando en su lugar una estructura transnacional que ha redefinido los niveles de violencia y control económico en el mapa delictivo de México. La figura de "El Mencho" permanece como el rostro de una nueva generación de capos que gestionan el crimen con la disciplina de una corporación global.


