El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reafirmó este jueves la postura oficial de su administración respecto a la seguridad nacional y las relaciones internacionales, asegurando que la isla caribeña mantiene una política de paz, pero que no dudará en ejercer su derecho a la legítima defensa ante cualquier intento de desestabilización externa.

A través de un mensaje contundente, el mandatario cubano subrayó que "Cuba no agrede, ni amenaza", buscando desmarcarse de las narrativas que posicionan al país como un factor de inestabilidad en la región. No obstante, Díaz-Canel fue enfático al señalar que la soberanía cubana es innegociable, especialmente tras el reporte de un reciente intento frustrado de infiltración que, según las autoridades de la isla, tuvo su origen en territorio estadounidense.

De acuerdo con las declaraciones del jefe de Estado, estas acciones son calificadas por La Habana como "agresiones terroristas y mercenarias" que buscan vulnerar el orden interno de la nación. El gobierno cubano ha denunciado de manera recurrente que grupos operativos, presuntamente financiados o protegidos por sectores radicales en Estados Unidos, intentan penetrar las fronteras de la isla para realizar actos de sabotaje y generar caos social.

Para el público mexicano, esta noticia cobra especial relevancia debido a la histórica y profunda relación diplomática que existe entre México y Cuba. Bajo los principios de la Doctrina Estrada y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, México ha sido tradicionalmente uno de los aliados más consistentes de la isla en foros internacionales, abogando frecuentemente por el diálogo y el levantamiento de sanciones económicas. En este sentido, las palabras de Díaz-Canel resuenan en un contexto donde la estabilidad del Caribe es considerada prioritaria para la política exterior mexicana.

El mandatario concluyó reiterando que su administración se mantiene alerta y con todas las capacidades de defensa activadas para proteger la integridad territorial. Estas tensiones se producen en un momento de alta sensibilidad geopolítica, mientras Cuba busca reafirmar su estatus de nación soberana frente a la presión externa y los constantes desafíos en sus relaciones bilaterales con Washington.