La era de los grandes liderazgos en el narcotráfico mexicano parece haber llegado a un punto de inflexión definitivo. Recientemente, se ha dado a conocer que los familiares de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como 'El Mencho', han solicitado formalmente a la Fiscalía General de la República (FGR) la entrega de su cuerpo. Esta petición no solo confirmaría el deceso del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino que ha encendido las alarmas en las instituciones de seguridad del Estado mexicano.
La solicitud ha obligado a la FGR a activar protocolos estrictos para la identificación y entrega de restos de objetivos prioritarios. Fuentes cercanas al proceso indican que el Ministerio Público Federal mantiene un hermetismo total, mientras se verifican las pruebas genéticas y los peritajes forenses que den certeza jurídica a la identidad del cadáver. El proceso administrativo ocurre en un clima de alta tensión, ya que la figura de Oseguera Cervantes representaba el último vestigio de los capos que dominaron el escenario criminal en la última década.
El anuncio de la entrega del cuerpo genera un recelo evidente entre las autoridades federales. Históricamente, las exequias de figuras de alto perfil en el mundo del crimen organizado han derivado en ostentosas demostraciones de poder, la edificación de mausoleos monumentales y, en el peor de los casos, brotes de violencia por la sucesión del mando. El gobierno mexicano busca evitar que la despedida de 'El Mencho' se convierta en un acto de apología del delito o en un foco de inestabilidad en las zonas de influencia del CJNG.
Durante años, los rumores sobre el estado de salud de Oseguera —quien presuntamente padecía una enfermedad renal crónica— alimentaron el misterio sobre su paradero. Con esta petición familiar, las incógnitas sobre su destino parecen despejarse, cerrando uno de los capítulos más sangrientos en la historia reciente de la seguridad pública en México. El reto para la administración actual será gestionar este cierre sin que la estructura criminal que él fundó desate una nueva ola de enfrentamientos territoriales.
Por el momento, el destino final de los restos de Nemesio Oseguera permanece bajo resguardo institucional, mientras el país observa con cautela el desenlace de uno de los criminales que transformó la dinámica del narcotráfico a nivel global.



