CIUDAD DEL VATICANO – En un movimiento que busca preservar la esencia humana y espiritual de la fe católica, el Papa Leo XIV ha emitido una directriz clara y contundente para la comunidad eclesiástica: queda estrictamente prohibido el uso de la Inteligencia Artificial (IA) para la elaboración de homilías y sermones. Esta decisión se dio a conocer durante un encuentro que el Sumo Pontífice sostuvo el pasado jueves con el clero de la Diócesis de Roma, donde abordó los desafíos de la modernidad y el impacto de la tecnología en la sociedad actual.

Durante una sesión de preguntas y respuestas con sacerdotes de diversos grupos de edad, el jerarca católico enfatizó que la predicación es un acto de comunicación profunda que nace del corazón, la oración y la reflexión personal del ministro, elementos que un algoritmo no puede replicar. Según el Pontífice, recurrir a herramientas tecnológicas para generar mensajes espirituales desvirtúa el vínculo auténtico entre el pastor y su feligresía, convirtiendo la guía espiritual en un producto automatizado y carente de alma.

Además del veto a la IA en el ámbito litúrgico, el Papa Leo XIV aprovechó el espacio para manifestar su creciente preocupación por el uso excesivo de los dispositivos móviles, especialmente entre la población más joven. El jerarca advirtió que los smartphones, a pesar de su propósito inicial de conectar a las personas, están generando un efecto adverso de aislamiento y una alarmante sensación de soledad en las nuevas generaciones. El Papa subrayó que la dependencia de las pantallas está erosionando la capacidad de los jóvenes para establecer relaciones humanas genuinas y presenciales.

Para el contexto de un país como México, donde la Iglesia Católica mantiene una influencia social significativa y donde el uso de redes sociales ha crecido exponencialmente, estas declaraciones resultan de gran relevancia. El llamado del Papa no solo es una instrucción administrativa para los sacerdotes, sino una advertencia social sobre la salud mental y la importancia de recuperar el contacto humano en un mundo cada vez más digitalizado.

Este encuentro en Roma, que reunió a presbíteros veteranos y jóvenes, pone de relieve la postura crítica de la Santa Sede ante los cambios vertiginosos de la era digital. Para el Papa Leo XIV, la tecnología debe servir al ser humano, pero nunca reemplazar la sinceridad del testimonio personal ni la calidez del encuentro físico, pilares fundamentales de la fe y la convivencia social.