El Abierto Mexicano de Tenis (AMT) se ha posicionado, a lo largo de más de tres décadas, como la joya de la corona del deporte blanco en América Latina. Tras los desafíos recientes que ha enfrentado el puerto de Acapulco, la relevancia de este certamen ha cobrado una nueva dimensión, no solo deportiva sino también económica y social. Álvaro Falla, director del AMT, ha compartido recientemente su visión sobre uno de los aspectos que más curiosidad despierta entre la afición y la prensa especializada: ¿qué tan complicado es convencer a las máximas figuras del ranking mundial para que jueguen en México?
Para Falla, la respuesta es clara y denota el éxito de una gestión que ha priorizado la excelencia operativa. El directivo destacó que el torneo ha alcanzado un nivel de madurez tal que su atractivo se genera de manera orgánica entre los profesionales del circuito. En sus declaraciones, Falla presume que el evento posee un magnetismo natural, sugiriendo que las estrellas del tenis mundial no solo ven en Acapulco una oportunidad para sumar puntos en la clasificación, sino un destino que ofrece condiciones excepcionales de hospitalidad y logística.
El atractivo del Abierto Mexicano de Tenis no es producto de la casualidad. Falla enfatiza que la infraestructura de la Arena GNP Seguros, considerada una de las instalaciones más modernas para un evento de categoría ATP 500, juega un papel crucial en esta percepción. A esto se suma el factor humano: la calidez del público mexicano es un elemento diferenciador que los jugadores valoran y comentan positivamente durante sus giras. La posibilidad de competir en un escenario de primer nivel, combinada con la cercanía del mar y la calidad de los servicios, convierte la invitación en una propuesta difícil de rechazar para la élite del tenis.
Asimismo, el contexto del calendario tenístico favorece estratégicamente a la sede guerrerense. Situado antes de los importantes torneos Masters 1000 en Estados Unidos, el AMT ofrece la superficie de cancha dura y el clima ideal para que los atletas alcancen su mejor ritmo competitivo. Falla señala que este prestigio acumulado facilita las negociaciones con los agentes, ya que son los propios tenistas quienes, en muchas ocasiones, solicitan incluir a Acapulco en su calendario anual.
Finalmente, la labor de Álvaro Falla y su equipo reafirma que el torneo es un motor de resiliencia para el puerto. Al asegurar la presencia de nombres de talla internacional, el AMT no solo garantiza un espectáculo deportivo de alta calidad, sino que también proyecta una imagen de fortaleza y profesionalismo de México ante la comunidad internacional. La facilidad para atraer estrellas es, en última instancia, el reflejo de un torneo que ha sabido ganarse el respeto y la admiración de la élite mundial.



