En la era digital actual, YouTube se ha convertido en la herramienta de entretenimiento predilecta para millones de hogares en México. Sin embargo, una reciente investigación de la sección de tecnología del diario New York Times ha revelado una realidad preocupante: la plataforma está siendo inundada por videos generados mediante Inteligencia Artificial (IA) que podrían estar comprometiendo el desarrollo cognitivo de los más pequeños.

Especialistas en pedagogía y desarrollo infantil han encendido las alarmas ante el crecimiento exponencial de este tipo de contenido de baja calidad. A diferencia de las producciones tradicionales —donde un equipo humano diseña guiones, historias y objetivos pedagógicos—, estos videos automatizados suelen carecer de una estructura narrativa coherente. Para un niño en etapa de aprendizaje, la ausencia de una trama lógica y de una secuencia de causa y efecto puede resultar en una experiencia profundamente confusa y frustrante.

El problema principal reside en la naturaleza algorítmica de la IA. Estas herramientas son capaces de producir miles de minutos de contenido en tiempo récord, priorizando el volumen sobre la calidad. Como resultado, es común encontrar videos que presentan información contradictoria, como colores con nombres equivocados o situaciones que desafían las leyes básicas de la física sin un contexto educativo, lo que desorienta al menor en un momento crucial de su formación intelectual.

Más allá de los errores de contenido, la llamada 'sobrecarga cognitiva' es el riesgo más latente identificado por los expertos. Estos videos suelen emplear colores excesivamente saturados, sonidos estridentes y transiciones de cámara hiperrápidas para retener la atención del niño de manera artificial. Según los investigadores, este bombardeo sensorial constante es cognitivamente abrumador y puede afectar la capacidad de concentración y el procesamiento emocional saludable en la infancia temprana.

En México, donde el consumo de medios digitales en tabletas y teléfonos inteligentes comienza a edades cada vez más tempranas, la supervisión parental se vuelve una necesidad crítica. Los algoritmos de recomendación de YouTube no siempre logran distinguir entre un contenido educativo genuino y esta 'basura digital' generada por máquinas. Por ello, el llamado de los especialistas a los padres de familia mexicanos es claro: no basta con que un video parezca inofensivo o colorido; es indispensable verificar que exista una curaduría humana y una intención pedagógica real detrás de lo que los hijos consumen en sus pantallas.