Ghislaine Maxwell, la otrora influyente socialité británica y mano derecha del fallecido financiero Jeffrey Epstein, vuelve a estar en el centro de la polémica, pero esta vez por razones alejadas de sus procesos judiciales. Según revelaciones recientes de una excompañera de celda, Maxwell ha generado un ambiente de incomodidad y rechazo entre la población carcelaria debido a su aparente falta de higiene personal y un persistente olor corporal que incomoda a quienes la rodean.

De acuerdo con informes publicados originalmente por el diario británico Daily Mail, reclusas que compartieron espacio con la mujer de 62 años señalaron que Maxwell rara vez hace uso de las duchas, a pesar de tener acceso libre y constante a las instalaciones de aseo en su bloque. Este comportamiento ha provocado fricciones y quejas constantes por parte de otras internas en la Institución Correccional Federal (FCI) de Tallahassee, Florida, donde actualmente cumple su condena.

Para el público en México, cabe destacar que Ghislaine Maxwell fue una figura central en uno de los casos criminales más mediáticos de las últimas décadas. Maxwell fue la pareja y socia principal de Jeffrey Epstein, el magnate estadounidense que se suicidó en prisión mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual. En diciembre de 2021, un jurado en Nueva York declaró a Maxwell culpable de cinco cargos relacionados con la captación y el tráfico de menores, determinando que ella fue pieza clave para reclutar y preparar a adolescentes para que fueran abusadas por Epstein. Por estos delitos, fue sentenciada en junio de 2022 a una pena de 20 años de prisión.

Los testimonios recogidos sugieren que la estrepitosa caída de Maxwell, quien pasó de los círculos más exclusivos del jet set internacional y de codearse con la realeza británica a la cruda realidad de una prisión federal de mediana seguridad, ha tenido un impacto severo en su autocuidado. Las fuentes internas indican que el descuido en su aseo personal se ha convertido en un tema recurrente de discusión y malestar en su unidad de vivienda, contrastando drásticamente con la imagen de sofisticación que mantuvo durante décadas.

Aunque la defensa de Maxwell ha intentado en diversas ocasiones apelar su sentencia alegando que las condiciones en el sistema carcelario estadounidense son precarias e injustas, estos nuevos reportes provenientes de su entorno inmediato en prisión pintan una imagen de descuido deliberado de su propia persona. Hasta el momento, las autoridades del Departamento de Prisiones de Estados Unidos no han emitido comentarios oficiales sobre la conducta o los hábitos de aseo de la reclusa.