La consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei Zavala, manifestó su preocupación y firme rechazo ante la propuesta de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), una herramienta que ha sido fundamental en la arquitectura democrática de México durante las últimas décadas. Durante una intervención reciente, la funcionaria subrayó que privar a la ciudadanía de este mecanismo de información inmediata representaría un retroceso significativo en términos de transparencia y certidumbre.

Taddei advirtió que la eliminación del PREP dejaría un vacío informativo crítico la misma noche de los comicios, momento en el que la tensión política y la demanda social de datos veraces alcanzan su punto máximo. "La ciudadanía no puede quedarse sin información en las elecciones", puntualizó la titular del máximo órgano electoral, haciendo énfasis en que el sistema actual permite mitigar la especulación y brinda tranquilidad a los votantes mientras se procesan los cómputos oficiales.

El PREP opera en México como un sistema que recolecta y publica los datos asentados en las actas de escrutinio de las casillas casi en tiempo real. Aunque este programa no tiene validez legal para declarar a un ganador —una tarea que corresponde a los cómputos distritales que inician días después—, su función social es vital para evitar la autoproclamación de triunfos anticipados y reducir la incertidumbre en las horas posteriores al cierre de las urnas.

La discusión sobre la desaparición de este programa surge en un contexto de intensos debates sobre posibles reformas al sistema electoral mexicano, donde se ha cuestionado el costo de operación de los organismos autónomos y la necesidad de implementar medidas de austeridad. Sin embargo, para Taddei y diversos especialistas en la materia, cualquier ahorro económico derivado de la eliminación de este sistema no debería poner en riesgo la estabilidad social ni la confianza depositada en las instituciones democráticas.

La consejera presidenta insistió en que el flujo constante de datos es un derecho fundamental de las y los mexicanos, así como una garantía de que el proceso se desarrolla bajo los principios de legalidad y máxima publicidad. De concretarse una medida que elimine este programa, México enfrentaría el complejo reto de rediseñar su modelo de comunicación electoral sin caer en la opacidad informativa que caracterizó a los procesos del siglo pasado.

Finalmente, el INE mantiene su postura de fortalecer las herramientas tecnológicas existentes para asegurar que cada jornada electoral cumpla con los estándares internacionales de transparencia. Taddei reiteró que la prioridad absoluta debe ser garantizar que la voluntad popular sea reportada con precisión y rapidez, independientemente de los ajustes presupuestales que se discutan en el Poder Legislativo.