En una jornada marcada por la tensión política en Washington, la ex secretaria de Estado y ex candidata presidencial de los Estados Unidos, Hillary Clinton, compareció este 26 de febrero ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes para responder a cuestionamientos sobre su presunta relación con el fallecido financiero Jeffrey Epstein.

Con un tono firme y directo, Clinton rechazó cualquier vínculo cercano con el depredador sexual, desmintiendo las versiones que han circulado en diversos foros políticos y digitales durante años. "Ni volé en su avión ni visité su isla, casas u oficinas", sentenció la demócrata, manteniendo una postura idéntica a la que había expresado previamente a través de sus canales oficiales en redes sociales antes de iniciar la sesión legislativa.

Durante el interrogatorio, la ex funcionaria afirmó bajo juramento que no recuerda haberse topado nunca con Epstein ni haber tenido conocimiento de la red de tráfico y abusos que el magnate operaba. Para Clinton, la insistencia del comité, liderado mayoritariamente por legisladores republicanos, no es un ejercicio de búsqueda de la verdad, sino una estrategia deliberada para desviar la atención pública de los vínculos documentados que el ex presidente Donald Trump mantuvo con el financiero en el pasado.

El caso Epstein sigue siendo un tema de alta sensibilidad en la política internacional y particularmente en México, debido a la relevancia de las figuras involucradas y el impacto mediático que generan los procesos judiciales de alto nivel en la Unión Americana. La polarización en torno a este caso refleja el clima de confrontación que impera en el legislativo estadounidense de cara a los próximos ciclos electorales.

Finalmente, Clinton reiteró que no permitirá que su nombre sea utilizado para encubrir las responsabilidades de otros actores políticos. Con esta declaración, la ex secretaria busca poner punto final a las especulaciones que han intentado ligarla a uno de los escándalos más oscuros de la élite neoyorquina, mientras el Comité de Supervisión continúa su labor en medio de fuertes críticas por el sesgo partidista de la investigación.