El recinto legislativo de Donceles, conocido popularmente como la "Casa del Pueblo", cambió por una noche el fragor del debate parlamentario por la solemnidad de las notas musicales y el rigor de la memoria histórica. En el marco de una nueva edición del programa "Noche de Museos", el Congreso de la Ciudad de México se transformó en un espacio cultural abierto donde ciudadanos de todas las edades pudieron explorar los secretos que resguarda este emblemático edificio del Centro Histórico.
La jornada cultural estuvo encabezada por Sandra Toribio Pérez, responsable del área de visitas guiadas del Congreso local. Bajo su guía, los asistentes tuvieron la oportunidad excepcional de ocupar una de las 66 curules del pleno, los mismos asientos que diariamente utilizan los legisladores capitalinos, para escuchar una cátedra sobre la evolución arquitectónica y política del inmueble.
Durante la charla, Toribio Pérez recordó que el sitio que hoy ocupa el Congreso fue originalmente la sede del Teatro Iturbide. Este recinto operó como Cámara de Diputados desde 1872 hasta 1909, año en el que un voraz incendio redujo la estructura a cenizas. Ante la pérdida del inmueble, el entonces presidente Porfirio Díaz ordenó la construcción de un nuevo Palacio Legislativo sobre las ruinas del teatro, un proyecto que culminó con su inauguración oficial el 1 de abril de 1911.
La historiadora resaltó una de las mayores ironías que envuelven al recinto: aunque Díaz supervisó y entregó la obra con gran solemnidad, apenas pudo disfrutar de ella durante un mes. El 25 de mayo de 1911, ante la presión de la Revolución Mexicana, el mandatario presentó su renuncia por escrito. Aquel día, mientras las escalinatas exteriores de la calle Donceles se veían abarrotadas por una multitud que aguardaba su llegada, la dimisión del dictador era leída desde la misma tribuna que los asistentes a la Noche de Museos pudieron admirar de cerca.
Para cerrar con broche de oro, la velada fue engalanada con un concierto de música clásica que aprovechó la acústica del salón de plenos, brindando una experiencia multisensorial a los visitantes. Esta apertura institucional busca fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y su patrimonio histórico, permitiendo que el Congreso sea visto no solo como un centro de decisiones políticas, sino como un pilar de la identidad y la cultura de la Ciudad de México.



