En un caso que ha redefinido los límites de la privacidad laboral en el Reino Unido y que resuena en el ámbito internacional, Kirsty Coleman, una ex empleada del departamento de finanzas, logró una victoria legal tras ser víctima de espionaje por parte de sus superiores. Coleman renunció a su puesto en Thermoelectric Conversion Systems (TCS), una empresa de investigación y desarrollo con sede en Clydebank, Escocia, tras descubrir que su jefe había revisado y documentado sus conversaciones privadas.
La controversia escaló cuando la dirección de la compañía, dedicada a la innovación tecnológica, interceptó y leyó más de 30 páginas de mensajes personales de la trabajadora en la plataforma WhatsApp. Según los informes del tribunal laboral, la empresa intentó justificar una suspensión previa alegando que Coleman pasaba su jornada laboral escuchando audiolibros de contenido explícito, específicamente del género fantástico conocido como 'dragon porn' (erotismo de dragones).
Para el lector en México, este caso resulta de particular interés debido a las crecientes regulaciones sobre el teletrabajo y la desconexión digital. Thermoelectric Conversion Systems, aunque es una firma especializada en ingeniería térmica en Escocia, se vio envuelta en un escándalo de ética laboral al no respetar la barrera entre las herramientas de trabajo y la vida privada de su personal.
El tribunal que llevó el caso dictaminó que la revisión de los mensajes de WhatsApp constituyó una violación flagrante a la privacidad y un incumplimiento de contrato por parte de la empresa. Los magistrados señalaron que, independientemente de las acusaciones sobre los audiolibros, el acto de imprimir y escudriñar conversaciones íntimas de un empleado es inaceptable en un entorno profesional moderno.
Tras el fallo, se ordenó a la compañía pagar una indemnización de 8,000 libras esterlinas (aproximadamente 175,000 pesos mexicanos) a Coleman. La sentencia subraya que la confianza mutua entre empleador y empleado se rompió de manera irreparable por las acciones de la gerencia. Este veredicto sirve como un recordatorio para las corporaciones globales sobre las consecuencias legales de monitorear dispositivos personales o cuentas de mensajería privada sin un fundamento legal sólido.


