La economía mexicana enfrenta un nuevo periodo de presión inflacionaria. Durante la primera quincena de febrero, la inflación general anual se aceleró hasta alcanzar un 3.92%, de acuerdo con los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este resultado marca la tercera quincena consecutiva de incrementos y se sitúa por encima del 3.89% proyectado por diversos especialistas financieros.

A pesar de la tendencia ascendente en el índice general, el componente subyacente —considerado un indicador más preciso para observar la tendencia de los precios a largo plazo al eliminar productos de alta volatilidad— mostró un comportamiento a la baja. Este indicador disminuyó a un 4.52% desde el 4.56% registrado en la quincena anterior, sorprendiendo al mercado que anticipaba un avance hacia el 4.57%.

Este escenario de contrastes plantea un reto significativo para la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico). Tras haber interrumpido el ciclo de relajación monetaria a inicios de febrero, la tasa de interés de referencia se mantiene en un 7%. Con la inflación general nuevamente al alza, la expectativa mayoritaria entre los analistas es que el banco central opte por la prudencia y mantenga la tasa sin cambios en su próxima reunión, programada para el 26 de marzo.

Según la encuesta de expectativas de Citibanamex, los inversionistas no prevén un nuevo recorte en el costo del dinero sino hasta el mes de mayo, dado que no hay sesión programada para abril. La institución busca equilibrar el control de los precios con un desempeño económico que ha mostrado señales de debilidad en los meses recientes.

En un contexto social más amplio, el encarecimiento de la vida sigue siendo una preocupación central para las familias mexicanas. Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) validó medidas para frenar la gentrificación en la Ciudad de México, estableciendo que los aumentos en las rentas no podrán exceder la tasa de inflación anual reportada. Esta resolución subraya la importancia de los datos del Inegi no solo para la política macroeconómica, sino para la regulación de costos que afectan directamente el bolsillo de los ciudadanos.

El reporte de febrero confirma que, si bien la inflación subyacente da señales de enfriamiento, el camino hacia la meta de estabilidad de precios sigue siendo sinuoso, obligando a las autoridades y consumidores a mantener la cautela en lo que resta del primer trimestre del año.