La ciudad de Mérida, Yucatán, se ha convertido en el epicentro del tenis femenino esta semana con la llegada de Jasmine Paolini. La italiana, quien actualmente ostenta la séptima posición en el ranking de la Asociación de Tenis Femenino (WTA), arriba a territorio mexicano no solo como la sembrada número uno del torneo, sino como un ejemplo de perseverancia y realismo en un deporte de alta exigencia.

En una entrevista exclusiva para el diario El Universal, Paolini compartió una visión introspectiva sobre su carrera, marcada por un ascenso que muchos consideran tardío pero contundente. A sus 28 años, la originaria de Castelnuovo di Garfagnana atraviesa el mejor momento de su trayectoria profesional, un escenario que ella misma admite nunca estuvo en sus planes más optimistas cuando comenzó a golpear la pelota en su infancia.

“Siendo honesta, nunca soñé con llegar a la élite. Mi objetivo siempre fue mejorar día con día, pero verme hoy como la número siete del mundo es algo que todavía me cuesta procesar”, confesó la italiana. Esta declaración resuena profundamente en el contexto del tenis actual, donde la presión por el éxito inmediato suele abrumar a las jóvenes promesas. Paolini, en cambio, ha construido su camino con una paciencia metódica que hoy la tiene disputando las rondas finales de los torneos más prestigiosos del orbe.

El Abierto de Mérida AKRON representa para Paolini una oportunidad de consolidar su dominio en la temporada y de conectar con la afición mexicana, conocida por su calidez y conocimiento del deporte blanco. Para el público local, ver a una jugadora del 'Top 10' en las canchas yucatecas es un privilegio que eleva el estatus del certamen y pone a México en el mapa del circuito internacional de finales de año.

La trayectoria de Paolini en el último año ha sido nada menos que espectacular, alcanzando finales de Grand Slam y demostrando que la estatura o las expectativas externas no dictan el límite de una atleta. Su presencia en Mérida no solo garantiza un tenis de alto nivel, sino que también ofrece una lección de humildad: el éxito, a veces, llega cuando uno simplemente se dedica a trabajar sin perder el piso.

Con la mira puesta en el trofeo, Jasmine Paolini inicia su participación en el estado de Yucatán, llevando consigo la etiqueta de favorita y la tranquilidad de quien ya ha superado sus propios sueños.