La precariedad laboral en México muestra señales de alerta al cierre de 2025. De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa de informalidad laboral escaló hasta el 55% de la población ocupada durante el cuarto trimestre del año. Este registro no solo representa un incremento de 0.5 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior, sino que posiciona a la informalidad en su nivel más crítico de los últimos tres años.
El informe detallado de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que, entre octubre y diciembre de 2025, un total de 32.9 millones de personas se desempeñaron bajo alguna modalidad de empleo informal en el país. Esto significa que, en comparación con el cierre de 2024, la cifra de trabajadores que carecen de protección legal, seguridad social y prestaciones mínimas aumentó en 494 mil personas.
El Inegi precisa que, dentro de este universo, el sector informal —que comprende a quienes laboran en unidades económicas no registradas o micronegocios familiares sin obligaciones fiscales— concentró a 17.6 millones de personas. Esta categoría específica registró un repunte de 604 mil trabajadores en tan solo un año, lo que refleja la persistente dificultad del mercado laboral mexicano para absorber la demanda de empleo a través de plazas formales y legalmente constituidas.
La radiografía del empleo informal en México es diversa y abarca múltiples sectores. El organismo autónomo señala que 7.7 millones de personas están empleadas informalmente dentro de empresas constituidas, el gobierno o diversas instituciones; por su parte, 5.3 millones pertenecen al sector agropecuario y 2.2 millones se dedican al trabajo doméstico remunerado sin el respaldo de un contrato. En cuanto a la segmentación por género, el reporte destaca que 13.7 millones de mujeres se encuentran laborando en estas condiciones de vulnerabilidad.
Este repunte del 55% marca el punto más alto desde el cuarto trimestre de 2022, cuando la tasa se ubicó en un 55.6%. Con este cierre, el mercado laboral mexicano hila tres trimestres consecutivos con indicadores al alza en informalidad, un fenómeno que no solo impacta en la calidad de vida de las familias, sino que también desafía las metas nacionales de recaudación fiscal, productividad y acceso universal a la salud y sistemas de ahorro para el retiro.



