La Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) ofreció una de las veladas más emotivas y significativas de su calendario anual con la presentación del cuarto programa de su temporada actual. Más allá de la excelencia técnica que caracteriza a la agrupación, este concierto tuvo una carga histórica especial, pues marcó el retiro oficial de los escenarios de una de las figuras más respetadas de la dirección orquestal en la entidad: el Maestro jalisciense José Guadalupe Flores Almaraz.
La despedida de Flores Almaraz no es un evento menor para la cultura en México. El director, cuya carrera se ha extendido por varias décadas, ha sido un pilar fundamental en la formación de públicos y en la consolidación de la identidad sinfónica del occidente del país. Su batuta, que ha guiado a las orquestas más importantes de la nación, regresó a su tierra natal para un último acto de maestría, reafirmando su compromiso con la preservación de la memoria musical regional.
Bajo la premisa de reivindicar el patrimonio sonoro de Jalisco, el programa presentado por la OFJ fue una cuidadosa selección que resaltó la riqueza de los compositores locales y la importancia de rescatar las obras que han definido el sonido de la entidad a lo largo de los años. La interpretación de los músicos bajo la dirección de Flores Almaraz fue una ejecución llena de vigor y madurez, reflejando el profundo vínculo afectivo y profesional que une al director con la máxima institución musical del estado.
La OFJ continúa posicionándose no solo como un ensamble de concierto de talla internacional, sino como una institución dedicada activamente a la recuperación histórica. El retiro del Maestro Flores Almaraz cierra un capítulo glorioso para la música académica jalisciense, dejando tras de sí un legado de rigor artístico y una escuela de dirección que ha influido en múltiples generaciones de instrumentistas. Su partida de los escenarios es un recordatorio de la importancia de homenajear a los grandes artistas en vida, reconociendo su papel crucial en la construcción del tejido social a través del arte.
Con este concierto, la Filarmónica de Jalisco no solo concluye un programa de temporada exitoso, sino que rinde un tributo necesario a la trayectoria de un hombre que puso el nombre de su estado en alto. La comunidad cultural y el público asistente despidieron entre ovaciones a un director que, con su retiro, asegura un lugar permanente en la historia de la música clásica en México.



