Meghan Markle, la duquesa de Sussex y exintegrante de la familia real británica, ha vuelto a captar la atención de los medios internacionales, aunque en esta ocasión no ha sido por sus labores filantrópicas. Durante una reciente visita a Jordania, su elección de vestuario ha sido calificada como un "inusual tropiezo de moda" por especialistas del sector, según reportó originalmente Shane Watson para el diario británico Daily Mail.

En un análisis que trasciende lo meramente estético, se observa una tendencia creciente entre la clase alta global: el uso perpetuo de tonalidades blancas, cremas y colores crudos, independientemente de la temporada o el clima imperante. Mientras que en el Reino Unido los ciudadanos comunes apenas comienzan a guardar sus gabardinas pesadas y ropa resistente para la lluvia, las esferas del "súper lujo" parecen vivir en una primavera eterna teñida de blanco.

Meghan Markle, quien alcanzó la fama mundial primero como actriz en la serie *Suits* y posteriormente por su matrimonio con el príncipe Harry, ha sido durante años un referente de estilo para millones de personas, incluyendo un amplio sector en México que sigue de cerca las tendencias de la realeza. Sin embargo, su reciente aparición en el país de Medio Oriente ha abierto un debate sobre la practicidad y la desconexión social que a veces proyecta la moda de alta gama.

El fenómeno descrito por especialistas sugiere que para los sectores más acaudalados, cada mes es propicio para lucir prendas impecables en tonos claros, una estética que simboliza estatus pero que choca con la realidad cotidiana del resto de la población. En este contexto, lo que para la duquesa podría ser una decisión de estilo elegante, para los críticos representa una falta de sintonía con el entorno geográfico y las exigencias climáticas de sus destinos.

Este tipo de señalamientos no son menores en el complejo mundo de la imagen pública actual. Para una figura como Markle, cuya marca personal se ha construido en gran medida sobre la modernidad, este episodio en Jordania resalta la delgada línea que separa la sofisticación del aislamiento elitista. Mientras el mundo observa, queda claro que incluso para una figura de su relevancia, mantener el equilibrio entre el lujo y la realidad sigue siendo un desafío constante en la pasarela de la opinión pública internacional.