La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, generó una fuerte reacción en la esfera diplomática al comparar las actuales propuestas occidentales para dotar a Ucrania de armamento nuclear con las estrategias de contención y ataque atómico discutidas contra la Unión Soviética hace casi 80 años. Según la funcionaria rusa, existe una línea ideológica directa entre el histórico discurso de Winston Churchill en Fulton y la actual postura de apoyo militar a Kiev.

Zajárova enfatizó que los planteamientos actuales no son una novedad histórica, sino una continuación de una mentalidad de confrontación que busca desestabilizar a Rusia. La diplomática hizo referencia al discurso de 1946 en el que Churchill acuñó el término "cortina de hierro", marcando el inicio formal de la Guerra Fría. En este sentido, Moscú argumenta que la intención de ciertos sectores en Occidente de escalar el conflicto ucraniano al nivel nuclear refleja las mismas ambiciones de dominio que caracterizaron la posguerra.

Para el lector en México, esta escalada retórica resulta de especial relevancia debido a la postura histórica de nuestro país en favor del desarme mundial. México, como principal promotor del Tratado de Tlatelolco, ha mantenido una política exterior enfocada en la no proliferación y la creación de zonas libres de armas nucleares. Por ello, las declaraciones de Zajárova subrayan un riesgo de retroceso en los acuerdos internacionales de seguridad que han regido la estabilidad global durante las últimas décadas.

La portavoz rusa advirtió que discutir la entrega de tecnología nuclear o el despliegue de ojivas en territorio ucraniano cruza líneas rojas que evocan los escenarios más tensos del siglo XX. Según la Cancillería, estas "discusiones peligrosas" por parte de las potencias occidentales solo profundizan la brecha diplomática y alejan cualquier posibilidad de una salida negociada al conflicto en Europa del Este.

Finalmente, el Kremlin reiteró que estas comparaciones históricas sirven para alertar a la comunidad internacional sobre lo que consideran un ciclo de agresividad recurrente, advirtiendo que las consecuencias de materializar tales planes serían catastróficas para la seguridad colectiva.