Los medicamentos de última generación diseñados para el control de la diabetes tipo 2 y la pérdida de peso, conocidos comercialmente como Mounjaro y Zepbound, han demostrado un beneficio adicional que podría transformar la calidad de vida de los pacientes: la reducción del riesgo de desarrollar retinopatía diabética. Este padecimiento es una de las complicaciones más severas de la diabetes y una de las causas principales de ceguera evitable a nivel mundial.

De acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista especializada Ophthalmology, los investigadores encontraron que el uso de fármacos que contienen tirzepatida —un principio activo desarrollado por la farmacéutica estadounidense Eli Lilly— está asociado con una menor incidencia de daños oculares. La retinopatía diabética ocurre cuando los niveles elevados de azúcar en la sangre dañan de forma progresiva los delicados vasos sanguíneos de la retina, el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo.

En el contexto de México, esta noticia es de suma importancia. La diabetes es un problema de salud pública crítico en el país; según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), se estima que más del 18% de la población adulta vive con esta enfermedad. Para los pacientes mexicanos, el acceso a terapias que no solo controlen la glucosa sino que también prevengan complicaciones crónicas como la ceguera, las cataratas y el glaucoma, representa un avance crucial en la medicina preventiva.

Aunque Mounjaro y Zepbound se han popularizado globalmente en años recientes por su efectividad en la reducción de masa corporal, su función primaria como agonistas de los receptores GLP-1 y GIP permite un control metabólico más integral. Los expertos señalan que, al mantener niveles de glucemia más estables y reducir la inflamación sistémica, estos medicamentos protegen la microvasculatura del ojo, mitigando el impacto degenerativo de la enfermedad.

No obstante, la comunidad médica en México enfatiza que, si bien estos resultados son sumamente prometedores, el uso de estos fármacos debe realizarse bajo estricta supervisión profesional. La detección temprana mediante exámenes oftalmológicos regulares sigue siendo la piedra angular para evitar la pérdida total de la visión en personas que viven con diabetes.