La jornada de este día se ha visto marcada por una fuerte escalada de tensión y caos en las principales arterias viales del occidente y centro de México. Lo que comenzó como incidentes aislados en el estado de Jalisco ha derivado en una serie de narcobloqueos que ya afectan a múltiples entidades federativas, generando el cierre de rutas estratégicas y una parálisis parcial en el transporte de carga y de pasajeros en diversos puntos del país.
Los reportes iniciales indican que grupos de civiles armados han interceptado vehículos pesados, camiones de carga y autobuses para atravesarlos en las carreteras, en varios casos incendiándolos para impedir el paso de las fuerzas de seguridad y de los usuarios particulares. Esta táctica, recurrente en situaciones de alta criticidad delictiva, se ha intensificado y extendido de manera coordinada tras la difusión de información relacionada con la presunta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como 'El Mencho', líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Aunque las autoridades federales mantienen hermetismo y no han emitido un comunicado oficial definitivo que confirme el deceso del capo, la reacción violenta en las vías de comunicación sugiere una movilización de las células delictivas en respuesta a estos hechos. En Jalisco, los puntos críticos se concentran primordialmente en las salidas de la zona metropolitana de Guadalajara y en las rutas que conectan con los estados vecinos. No obstante, la problemática ha rebasado las fronteras estatales, reportándose incidentes similares en vialidades de estados circundantes que forman parte del corredor de influencia de dicha organización.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en conjunto con la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), ha desplegado operativos de emergencia para intentar liberar las vías y resguardar a la población civil que ha quedado varada en medio de los bloqueos. Las autoridades recomiendan a los viajeros y transportistas evitar las zonas de conflicto y mantenerse informados a través de canales oficiales, ya que la situación de las carreteras permanece en constante cambio.
Este escenario de inestabilidad subraya la fragilidad de la seguridad en regiones clave del país ante eventos que trastocan la estructura de las organizaciones criminales. El impacto económico por el freno al comercio y los riesgos a la integridad de los ciudadanos mantienen a las fuerzas del orden en estado de alerta máxima mientras se intenta recuperar el control total de las autopistas y carreteras federales afectadas por esta ola de violencia.


