En un informe que redefine el panorama diplomático actual, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha manifestado que no cuenta con evidencias concluyentes que demuestren que Irán esté enriqueciendo uranio con el propósito de fabricar armas nucleares. Esta información, revelada inicialmente por el diario estadounidense The Wall Street Journal, pone de relieve la complejidad de las inspecciones técnicas frente a la narrativa de tensión que prevalece en la región.
De acuerdo con las fuentes consultadas por el rotativo neoyorquino, a pesar de que Teherán ha incrementado sus capacidades técnicas en los últimos años, los inspectores de la ONU no han detectado la movilización de materiales o la construcción de infraestructuras necesarias para la creación de una ojiva nuclear. El director general del organismo, Rafael Grossi, ha mantenido una postura de vigilancia estricta, subrayando que, si bien existe un aumento en los niveles de pureza del uranio, esto no se traduce automáticamente en la posesión de una bomba atómica.
La noticia tiene un impacto directo en la geopolítica global y, de manera particular, en los mercados energéticos que afectan a países como México. La incertidumbre sobre el programa nuclear iraní ha sido históricamente un factor de volatilidad en los precios internacionales del petróleo. Para el gobierno mexicano, que mantiene una política exterior basada en la no intervención y el apoyo al multilateralismo, la labor del OIEA es fundamental para evitar una escalada de violencia que podría desestabilizar aún más la economía mundial.
Desde la perspectiva de la diplomacia mexicana, este reporte refuerza la importancia del Tratado de Tlatelolco y el compromiso histórico de México con la no proliferación de armas nucleares. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha reiterado en diversos foros internacionales que la verificación técnica y objetiva es el único camino viable para resolver las disputas sobre soberanía energética y seguridad global.
No obstante, el reporte del WSJ también advierte que la falta de cooperación plena por parte de las autoridades iraníes en ciertos sitios específicos sigue siendo un punto de fricción. El OIEA insiste en que, aunque no haya una "pistola humeante" que confirme un programa de armamento, la transparencia total es indispensable para garantizar que las actividades nucleares de la República Islámica tengan fines estrictamente pacíficos y civiles.


