La Cámara de Senadores se convirtió nuevamente en el epicentro de la confrontación política tras la presentación de la iniciativa de reforma electoral por parte de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Los coordinadores de los principales bloques de la oposición —Acción Nacional (PAN), el Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC)— adelantaron que no acompañarán el proyecto oficialista, citando desde riesgos democráticos hasta la omisión deliberada de mecanismos de control sobre el crimen organizado en los procesos electorales.
Ricardo Anaya, coordinador de la bancada del PAN, fue uno de los críticos más severos al señalar que la propuesta presidencial carece de sanciones para partidos y candidatos que reciban financiamiento del narcotráfico. Según el legislador, la resistencia de Morena a incluir un apartado específico para combatir la intervención del crimen organizado en las elecciones resulta alarmante. 'Lamentablemente Morena no quiere incluir este apartado, por esa razón central nuestro voto será en contra', afirmó el senador panista, quien además vinculó esta omisión con una supuesta resistencia del partido en el poder para sancionar la injerencia delictiva.
Por su parte, la bancada de Movimiento Ciudadano, encabezada por Clemente Castañeda, advirtió que no permitirán que se ejerza presión sobre sus legisladores, como aseguran ocurrió durante la discusión de la pasada reforma judicial. Castañeda utilizó una expresión coloquial para fijar su postura: 'No nos van a hacer manita de puerco', garantizando que los cinco votos de su bloque se mantendrán unificados. El coordinador naranja subrayó que cualquier reforma electoral impulsada directamente desde el Poder Ejecutivo debe ser vista con recelo, calificándola de 'doblemente sospechosa' en el contexto político actual y advirtiendo sobre posibles amenazas al pluralismo democrático.
El bloque opositor se completó con la enérgica condena de Manuel Añorve, coordinador del PRI, quien calificó la iniciativa como la 'Ley Maduro'. Para el senador, el proyecto busca calcar modelos de control político cuestionables a nivel internacional, lo que pone en vilo la autonomía de las instituciones encargadas de organizar los comicios en México. Añorve refrendó que el voto de su bancada será unánime en contra de la conformación de este nuevo marco normativo propuesto por el Ejecutivo y Morena.
Con este panorama, la reforma electoral de Sheinbaum enfrenta un escenario de alta polarización en la Cámara Alta. Mientras el bloque oficialista busca consolidar su agenda de transformación, la oposición intenta blindar el sistema democrático bajo el argumento de que la iniciativa no solo es regresiva, sino que ignora deliberadamente uno de los mayores desafíos de la seguridad nacional: la infiltración del dinero ilícito en las urnas.


