KABUL / ISLAMABAD – En una escalada militar sin precedentes desde el retorno de los talibanes al poder, el Ejército de Pakistán lanzó la madrugada de este viernes 27 de febrero una serie de bombardeos coordinados contra Kabul, la capital de Afganistán, así como en las provincias de Paktia y Kandahar. Tras la ofensiva, el gobierno paquistaní declaró formalmente el inicio de una “guerra abierta” con su país vecino, elevando al máximo la alerta de seguridad en el sur de Asia.

El portavoz del primer ministro de Pakistán para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, confirmó que los ataques aéreos alcanzaron diversos “objetivos militares”. De acuerdo con cifras preliminares proporcionadas por el gobierno de Islamabad, la operación coordinada habría provocado la muerte de al menos 133 combatientes talibanes y dejado a más de 200 personas heridas. No obstante, estas cifras aún no han sido validadas por observadores internacionales o fuentes independientes en el terreno.

Por su parte, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, utilizó sus canales oficiales para emitir un mensaje contundente contra la administración de Kabul. “Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre ustedes y nosotros”, sentenció el funcionario, señalando que los esfuerzos diplomáticos previos para mantener la normalidad han sido agotados tras las constantes provocaciones en la zona limítrofe.

En respuesta, Zabihullah Mujahid, principal portavoz del régimen talibán, calificó a las fuerzas paquistaníes de “cobardes” y confirmó que se registraron ataques en la capital y otras áreas fronterizas. Aunque Mujahid aseguró inicialmente que no hubo víctimas mortales en las zonas atacadas, informó que las fuerzas afganas iniciaron “operaciones de retaliación” significativas contra posiciones militares paquistaníes en las regiones de Kandahar y Helmand.

El conflicto tiene como núcleo las históricas disputas sobre la Línea Durand, una frontera trazada en la época colonial que Afganistán nunca ha reconocido plenamente. Desde el pasado jueves 26 de febrero, se han reportado combates nocturnos intensos a lo largo de esta demarcación, lo que finalmente derivó en la incursión aérea a gran escala reportada este viernes.

Para los analistas internacionales, esta confrontación representa una amenaza directa a la estabilidad regional. La ruptura total del diálogo entre Islamabad y el régimen talibán sitúa al sur de Asia en un escenario de incertidumbre geopolítica con consecuencias impredecibles para el comercio y la seguridad global, un tema que ya comienza a ser monitoreado por las cancillerías de todo el mundo, incluida la de México.