En un giro que ha intensificado el debate sobre la identidad de género en el deporte internacional, miembros de la facción más liberal del Partido Verde de Inglaterra y Gales han presentado una propuesta formal para levantar la prohibición que impide a las mujeres trans competir en eventos deportivos femeninos. Los impulsores de esta iniciativa argumentan que tales restricciones no solo son excluyentes, sino que tienen sus raíces en ideologías coloniales y fomentan lo que denominan como 'misogynoir'.
El término 'misogynoir', un concepto sociológico que describe la intersección específica entre el racismo y la misoginia dirigida hacia las mujeres afrodescendientes, es una pieza central en el argumento de los Verdes. Según el ala progresista del partido, las normativas actuales que regulan la participación deportiva basándose en características biológicas tradicionales son un remanente de estructuras de poder históricas que buscan controlar los cuerpos de las minorías bajo una óptica colonialista.
Para el lector en México, es importante precisar que el Partido Verde en el Reino Unido opera de manera muy distinta al Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Mientras que la organización mexicana es conocida por su pragmatismo y alianzas políticas diversas, sus homólogos británicos se posicionan en la izquierda radical, integrando profundamente la justicia social y los derechos de identidad en su plataforma política fundamental.
Además de la controversia en el ámbito deportivo, el partido también está impulsando una política de acceso gratuito a productos de higiene menstrual en espacios públicos. Sin embargo, lo que ha generado mayor eco mediático es el uso deliberado del término 'personas que menstrúan' en lugar de 'mujeres' en sus comunicados y propuestas legislativas. Esta terminología busca incluir explícitamente a hombres trans y personas no binarias, una medida que ha sido recibida con elogios por activistas de derechos humanos, pero con fuertes críticas por parte de sectores conservadores.
Los detractores de estas propuestas, incluyendo a diversas federaciones deportivas y grupos de feministas críticas de género, sostienen que estas medidas podrían vulnerar la equidad competitiva en las categorías femeninas. Argumentan que las ventajas biológicas de quienes pasaron por una pubertad masculina son innegables y que el lenguaje neutro invisibiliza la experiencia biológica de las mujeres.
Por el contrario, los defensores de la propuesta dentro del Partido Verde insisten en que la ciencia del deporte debe evolucionar para ser verdaderamente inclusiva. Aseguran que mantener la segregación actual solo refuerza estigmas raciales y de género que la sociedad moderna debe erradicar. El debate ahora se traslada a las convenciones internas del partido, donde se decidirá si estas posturas se convierten en el eje rector de su programa electoral para los próximos ciclos políticos en Europa.



