Para la Selección Nacional de México Femenil, el camino hacia la consolidación internacional requiere de paciencia, estrategia y, sobre todo, de no dar ningún paso en falso. Bajo la gestión del actual cuerpo técnico, el conjunto tricolor ha iniciado su preparación de cara a una ventana de partidos que se perfila como crucial para el desarrollo y la proyección del futbol femenino en el país. El objetivo es claro: mantener la inercia positiva y demostrar el crecimiento futbolístico que se ha gestado desde la creación de la liga local.

Aunque el enfrentamiento ante Brasil —una de las potencias históricas del balompié mundial— acapara inevitablemente los reflectores y la atención de la afición mexicana, el mensaje interno en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) es de absoluta cautela. La prioridad en este momento es el duelo frente a la escuadra de Santa Lucía. El cuerpo técnico entiende que la jerarquía se construye partido a partido y que subestimar a cualquier rival de la región de la CONCACAF sería un error costoso en sus aspiraciones de ascenso competitivo.

El estratega nacional ha enfatizado que la concentración actual no solo sirve para pulir aspectos tácticos fundamentales, como la salida con balón controlado y la presión alta, sino también para fortalecer la estructura mental de un grupo que busca establecerse como referente sólido en la zona. La consigna es ejecutar el sistema de juego con precisión y obtener un resultado contundente que permita al equipo llegar con la confianza a tope para los retos de mayor envergadura técnica que vendrán a continuación.

La convocatoria para estos encuentros combina la experiencia de jugadoras consolidadas en la Liga MX Femenil y clubes extranjeros, con el ímpetu de jóvenes talentos que buscan asegurar un lugar definitivo en el proceso hacia las próximas competencias oficiales. Esta mezcla de veteranía y juventud será puesta a prueba en un calendario que exige máxima exigencia física y una rápida adaptación estratégica entre partidos.

Una vez superado el compromiso ante el cuadro caribeño, el Tri Femenil tendrá la oportunidad de medir su verdadero nivel ante la 'Canarinha'. Enfrentar a un sinodal como Brasil representa un parámetro real de dónde se encuentra el futbol mexicano femenino en el panorama global, permitiendo identificar las áreas de oportunidad críticas. Por ahora, el enfoque es total y la disciplina impera en el campamento mexicano, donde saben que para triunfar ante los gigantes del mundo, primero hay que cumplir con autoridad y profesionalismo en cada etapa previa.