Los contratos a futuro de gas natural en los Estados Unidos registraron una caída significativa al inicio de esta semana, impulsados principalmente por una revisión a la baja en los pronósticos de frío extremo para el mes de febrero. Según reportes de WSJ Markets, las actualizaciones de los modelos meteorológicos recibidas durante el pasado fin de semana eliminaron parte del rigor invernal que se esperaba para los primeros días del próximo mes, lo que provocó una reacción inmediata en los mercados de energéticos.
Esta moderación en las expectativas de temperatura ha generado un alivio en las proyecciones de consumo. Un clima menos severo reduce drásticamente la demanda de gas natural para calefacción en los sectores residencial y comercial de la Unión Americana, lo que a su vez presiona los precios de los futuros a la baja ante la perspectiva de inventarios más robustos.
Para México, este ajuste en los precios internacionales es de suma relevancia. Actualmente, el país mantiene una estrecha dependencia energética con los Estados Unidos, importando más del 70% del gas natural que consume para la generación de electricidad y procesos industriales. Una disminución en el costo de los futuros en puntos de referencia como el Henry Hub impacta de forma directa en los costos operativos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de la industria manufacturera nacional, especialmente en los estados del norte del país.
Especialistas financieros señalan que el mercado de gas natural sigue mostrando una alta sensibilidad a los patrones climáticos estacionales. Si bien el invierno suele ser una época de alta volatilidad, la nueva información sugiere que el pico de demanda podría ser menor al anticipado originalmente. Este escenario ofrece un respiro momentáneo a la balanza comercial energética de México, que suele verse afectada cuando los precios se disparan debido a tormentas invernales en Texas.
A pesar de esta tendencia bajista, los analistas de mercado advierten que la volatilidad persiste. Cualquier cambio repentino en las corrientes árticas o una actualización que reintegre el frío extremo a los pronósticos de mediano plazo podría revertir estas pérdidas. Por el momento, los inversionistas parecen optar por la cautela mientras monitorean la evolución de los sistemas frontales en Norteamérica.


