El boxeo sin guantes, conocido internacionalmente como bare-knuckle boxing, está dejando de ser una práctica clandestina para buscar un lugar legítimo en la industria deportiva global. A través de un nuevo documental producido por la cadena británica BBC, se pone sobre la mesa el intenso debate sobre la seguridad de los atletas frente a la creciente demanda de un público sediento de realismo y una brutalidad más cruda.

Liam 'Rocky' Rees, un destacado peleador británico dentro de este circuito, compartió con BBC Sport las razones que lo llevan a subir al ring sin la protección convencional de los guantes. Para Rees, la disciplina no se resume únicamente en el intercambio de golpes, sino en una descarga de adrenalina inigualable que, según su testimonio, es difícil de encontrar en otras disciplinas de combate más reguladas.

Aunque este deporte ha ganado terreno rápidamente en países como Reino Unido y Estados Unidos —impulsado por organizaciones como el Bare Knuckle Fighting Championship (BKFC)—, en México, un país con una tradición boxística legendaria, la disciplina aún se observa con reserva. La principal interrogante de los expertos y médicos deportivos radica en la integridad física de los competidores.

A diferencia del boxeo tradicional, donde los guantes de 8 o 10 onzas distribuyen el impacto y protegen las manos, el boxeo a puño limpio provoca heridas superficiales mucho más graves y fracturas óseas en las manos de los peleadores. No obstante, algunos defensores del deporte argumentan que, al haber menos golpes directos a la cabeza debido al riesgo de que el atacante se rompa la mano, el daño cerebral a largo plazo podría ser menor en comparación con el boxeo de guantes. Esta es una de las premisas que el documental de la BBC busca desentrañar mediante testimonios y análisis especializados.

El camino hacia la aceptación masiva o 'mainstream' no es sencillo. La regulación, el arbitraje estricto y los protocolos médicos de emergencia son los pilares que determinarán si el boxeo sin guantes logra consolidarse como un deporte profesional respetado o si permanecerá en los márgenes de la legalidad deportiva. Para el aficionado mexicano, acostumbrado a la técnica y estrategia de figuras como Saúl 'Canelo' Álvarez, el bare-knuckle representa un retorno a las raíces más viscerales del combate, planteando un dilema ético sobre los límites del espectáculo.