En un paso histórico hacia la descarbonización de su red eléctrica, el Reino Unido ha puesto oficialmente en marcha su primera central de energía geotérmica en el condado de Cornualles. El proyecto, ubicado en la zona de United Downs, cerca de Redruth, representa una innovación tecnológica para la isla, al ser la primera instalación capaz de extraer el calor del subsuelo para producir electricidad a escala comercial.
A partir de este día, la planta comenzará a suministrar energía limpia las 24 horas del día, los siete días de la semana, sin las interrupciones habituales que enfrentan otras fuentes renovables como la solar o la eólica, que dependen directamente de las condiciones climáticas. Según los operadores del proyecto, la planta tiene la capacidad suficiente para abastecer de energía a unos 10,000 hogares de la región, posicionándose como una pieza clave en la estrategia británica para alcanzar sus metas de emisiones netas cero.
El funcionamiento de esta central consiste en bombear agua fría a profundidades de más de cinco kilómetros, donde las rocas graníticas alcanzan temperaturas extremas. El vapor resultante es recuperado para impulsar turbinas que generan electricidad antes de que el agua sea reinyectada al subsuelo en un ciclo cerrado. No obstante, esta técnica ha generado escepticismo y temor entre los habitantes del suroeste de Inglaterra. Expertos y residentes locales han planteado dudas sobre la posibilidad de que estas operaciones desencadenen eventos sísmicos en la zona, un fenómeno conocido como sismicidad inducida, que ya se ha observado en proyectos similares en otras partes de Europa.
Para el lector mexicano, este avance resulta de particular interés, ya que México es una de las potencias mundiales en este rubro. Con plantas emblemáticas como Cerro Prieto en Baja California o Los Azufres en Michoacán, México cuenta con décadas de experiencia manejando la geotermia, una tecnología que, aunque compleja de implementar, ofrece una estabilidad energética que el Reino Unido apenas comienza a explorar hoy.
Aunque el gobierno británico y las empresas responsables aseguran que se han implementado protocolos de monitoreo rigurosos para mitigar cualquier riesgo de temblores, la comunidad local permanece vigilante. El éxito de esta planta en Cornualles determinará si la energía geotérmica puede expandirse por el resto del país o si las preocupaciones de seguridad frenarán el desarrollo de esta alternativa verde.



