En una reveladora investigación especial para el diario británico Daily Mail, la periodista Sue Reid ha puesto al descubierto una situación alarmante dentro de la industria cárnica del Reino Unido: cada año, aproximadamente 200 millones de animales son sacrificados mediante el corte de garganta mientras aún permanecen plenamente conscientes. El informe detalla prácticas que han encendido las alarmas entre defensores del bienestar animal y consumidores por igual a nivel internacional.
El reporte describe escenas dantescas capturadas en mataderos ingleses. En uno de los registros más impactantes, se revela el uso de sistemas de sonido que reproducen grabaciones de aullidos de lobos para aterrorizar a los animales y así mantenerlos inmovilizados por el miedo. El texto describe gráficamente a un cordero intentando saltar desesperadamente una barrera de acero en un intento fallido por escapar de un operario, solo momentos antes de sufrir el corte mortal en la garganta sin haber recibido ningún tipo de aturdimiento previo.
Esta técnica se asocia frecuentemente con el sacrificio bajo el rito "halal", un término que en el contexto islámico se refiere a lo que es permitido por su ley religiosa. Para el público en México, es importante precisar que mientras las normativas internacionales de bienestar animal suelen exigir que el ganado sea aturdido para evitar el dolor al momento de la muerte, existen exenciones legales para ciertos ritos religiosos. Sin embargo, el reporte de Reid señala que esta práctica está provocando un sufrimiento innecesario a una escala masiva que muchos desconocían.
La investigación subraya una pregunta inquietante para la sociedad: ¿cómo es posible que tantos consumidores estén adquiriendo y consumiendo estos productos sin darse cuenta? El informe sugiere que la carne proveniente de estos sacrificios conscientes se está integrando en la cadena de suministro general sin un etiquetado claro que especifique el método de matanza utilizado.
Este vacío informativo impide que el público tome decisiones éticas y conscientes sobre los alimentos que consume. Mientras organizaciones globales presionan por normativas de protección animal más estrictas, el caso en Inglaterra revela que la transparencia sigue siendo una materia pendiente en la industria alimentaria. La controversia actual se centra en el difícil equilibrio entre el respeto a las tradiciones religiosas y el cumplimiento de los estándares modernos de compasión y trato digno hacia los animales.



