La sombra del fallecido financiero Jeffrey Epstein vuelve a proyectarse sobre la cúpula política de los Estados Unidos. Tras la reciente desclasificación de archivos judiciales en Nueva York, han salido a la luz detalles inéditos sobre los intentos de los abogados de las víctimas por citar a declarar a la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, en el marco de la demanda civil contra Ghislaine Maxwell.

Los documentos revelan que el equipo legal de Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes, presionó intensamente para que Clinton ofreciera un testimonio bajo juramento. El objetivo de los litigantes era esclarecer si la ex primera dama poseía información relevante sobre las actividades ilícitas que se desarrollaban en las propiedades de Epstein, dado el vínculo conocido de su esposo, Bill Clinton, con el magnate. Sin embargo, los registros muestran que estas solicitudes fueron enfrentadas con una férrea defensa jurídica.

El equipo legal de Hillary Clinton calificó las peticiones de comparecencia como un intento de hostigamiento político y argumentó que ella no poseía conocimiento directo de los abusos. Según los archivos del tribunal federal, la jueza encargada del caso, Loretta Preska, determinó en su momento que no existían pruebas suficientes para obligar a Clinton a testificar, considerando que la solicitud carecía de un fundamento fáctico sólido que la vinculara directamente con los hechos delictivos investigados.

Para el público en México, este caso resuena con particular fuerza debido a la histórica relación de la familia Clinton con la política nacional y los tratados internacionales que han moldeado la región. La desclasificación de estos archivos no solo es vista como un ejercicio de transparencia en el sistema judicial estadounidense, sino también como un recordatorio del poder y la influencia que rodearon a Epstein durante décadas, un tema que genera gran interés y debate en las redes sociales y círculos políticos mexicanos.

Aunque Hillary Clinton no fue acusada de ningún delito, la revelación de estas maniobras legales subraya la complejidad de una red de contactos que sigue bajo el escrutinio internacional. La opinión pública continúa exigiendo claridad sobre el alcance total de las operaciones de Epstein, mientras los archivos judiciales siguen desgranando los nombres de figuras prominentes que, de una forma u otra, estuvieron cerca del centro de este escándalo global.