En un giro legal que impacta directamente a la industria global de la inteligencia artificial, un juez de Estados Unidos ha decidido desestimar la demanda interpuesta por Elon Musk contra la organización OpenAI. El fallo establece que el multimillonario no cuenta con evidencia sólida para respaldar sus acusaciones de que la empresa creadora de ChatGPT robó secretos comerciales pertenecientes a xAI, la firma tecnológica de inteligencia artificial propiedad del magnate.
El conflicto legal se centraba en la presunta transferencia indebida de propiedad intelectual y espionaje corporativo. Sin embargo, el magistrado encargado del caso determinó que los argumentos presentados por el equipo legal de Musk eran insuficientes para proceder. Según el reporte de Ars Technica, incluso el intento de los abogados de Musk por forzar la interpretación de los mensajes de texto de un exempleado, para que estos favorecieran la narrativa de xAI, fracasó ante el escrutinio del juez.
Para el público en México, esta noticia es de alta relevancia dado que Elon Musk es una figura con fuertes intereses en el país, especialmente tras el anuncio de la Gigafactory de Tesla en Nuevo León. Por su parte, OpenAI se ha consolidado como el líder mundial en herramientas de IA generativa, las cuales son utilizadas masivamente por profesionistas y empresas mexicanas. La disputa subraya la feroz competencia por el dominio del mercado tecnológico actual.
El juez subrayó en su resolución que las alegaciones de Musk carecían de fundamentos concretos que pudieran sostener un juicio por robo de secretos. Este fallo representa una victoria significativa para OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, quienes han estado bajo el escrutinio constante del dueño de la plataforma X (antes Twitter) desde que este último abandonó la junta directiva de OpenAI para fundar su propia competencia.
Con esta decisión, la demanda queda oficialmente desechada, cerrando —al menos por el momento— uno de los capítulos más mediáticos en la rivalidad entre Musk y la organización que alguna vez ayudó a fundar. El caso pone de relieve la dificultad de ganar litigios de propiedad intelectual en el complejo y acelerado sector de la tecnología de vanguardia sin presentar pruebas contundentes y verificables ante la ley.

