La estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerada la organización criminal más poderosa y expansiva de México en la última década, se encuentra en un punto de inflexión histórico. Tras los reportes sobre el deceso de su líder fundador, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como 'El Mencho', se ha activado un complejo y potencialmente violento proceso sucesorio para determinar quién heredará el mando de una red que extiende sus tentáculos por gran parte del territorio nacional y diversos puntos del extranjero.
El vacío de poder en la cúpula del grupo jalisciense no solo representa un cambio de mando, sino una disputa directa por el control de activos financieros multimillonarios. Bajo el mando de Oseguera, el CJNG diversificó sus actividades más allá del tráfico de drogas tradicional, logrando infiltrarse en el control de puertos estratégicos, la extorsión sistemática a sectores productivos como el aguacatero y el minero, así como la producción masiva de fentanilo. Estos negocios ilícitos son ahora el botín principal de las facciones internas que buscan legitimidad.
Analistas de seguridad nacional advierten que una transición desordenada podría derivar en una fragmentación de la organización, similar a lo ocurrido con otros cárteles en el pasado. La estructura del CJNG se ha caracterizado por un modelo de operación que, ante la falta de una figura central de autoridad, podría fracturarse en células independientes con intereses contrapuestos. Esta posibilidad supone un reto mayúsculo para las autoridades mexicanas, ya que la inestabilidad interna suele traducirse en un incremento de la violencia en estados clave como Jalisco, Michoacán, Colima y Guanajuato.
El proceso sucesorio ocurre además en un momento de máxima presión internacional. Las agencias de inteligencia de Estados Unidos mantienen al CJNG como un objetivo prioritario debido a su capacidad logística para inundar el mercado norteamericano con opioides sintéticos. El control de las aduanas y el flujo de precursores químicos provenientes de Asia son los pilares económicos que el grupo busca proteger a toda costa durante esta fase de reorganización.
Mientras se definen los nuevos liderazgos, el panorama de la seguridad en México permanece en vilo. La capacidad de resiliencia de la organización y su habilidad para mantener la cohesión interna frente a las embestidas de grupos rivales y operativos federales determinarán el futuro del mapa delictivo en el país para los próximos años.


