El Abierto Mexicano de Tenis, celebrado en el emblemático escenario de Acapulco, no solo se ha consolidado como el epicentro del tenis en Latinoamérica, sino también como el foro donde se gestan los sueños más ambiciosos de los atletas nacionales. En la reciente edición del certamen, dos nombres han acaparado los reflectores al compartir sus proyecciones internacionales: el experimentado Santiago González y la joven promesa Rodrigo Pacheco, quienes representan distintas etapas pero una misma ambición para el deporte blanco nacional.
Santiago González, actual referente del tenis de dobles a nivel mundial, sorprendió a la prensa y a los aficionados al manifestar su interés por mantenerse vigente hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. A pesar de contar con una trayectoria de más de dos décadas en el circuito profesional, la "raqueta veracruzana" se siente con la plenitud física necesaria para competir en el más alto nivel. González, quien ha sido una pieza fundamental en el equipo mexicano de Copa Davis, ve en la justa de 2028 una oportunidad de cerrar un ciclo histórico, desafiando la lógica del tiempo en una disciplina que exige máxima precisión y resistencia.
Por su parte, Rodrigo Pacheco, quien ha sido catalogado como el futuro del tenis en México tras alcanzar el número uno del mundo en el ranking juvenil de la ITF, no ocultó su anhelo de portar los colores nacionales en una cita olímpica. El yucateco se encuentra actualmente en pleno proceso de transición al profesionalismo, un camino arduo donde cada punto en el ranking ATP cuenta. Para Pacheco, participar en los Juegos Olímpicos no es solo una meta personal, sino una responsabilidad para devolverle a México el protagonismo perdido en las gráficas individuales de los torneos de élite.
La brecha generacional entre ambos jugadores es notable, pero los une un objetivo común: fortalecer la presencia de México en el mapa tenístico global. Mientras Santiago aporta la sabiduría y la consistencia en el circuito de dobles de la ATP, Rodrigo encarna la esperanza y el ímpetu de una nueva camada de tenistas que buscan romper con la sequía de resultados destacados en las justas veraniegas.
El camino hacia las olimpiadas requiere de una regularidad impecable en el tour profesional. Para González, el desafío será mantener el ritmo ante las nuevas potencias del circuito; para Pacheco, la consolidación técnica y mental será la clave para asegurar su clasificación. Lo que ha quedado claro en el puerto guerrerense es que el tenis mexicano tiene un plan de vuelo definido, con el horizonte olímpico como su máxima inspiración.



