El sueño de ver a una tenista mexicana coronarse en casa llegó a su fin de manera prematura en la capital yucateca. Durante la tercera jornada de actividades del Mérida WTA 500, la delegación local se despidió definitivamente del certamen tras la caída de la dupla conformada por la experimentada Renata Zarazúa y la juvenil Marián Gómez Pezuela.
El binomio tricolor no logró descifrar la estrategia impuesta por la neerlandesa Isabelle Haverlag y la británica Maia Lumsden, quienes se adjudicaron el encuentro de dobles con parciales contundentes de 6-3 y 6-2. Desde el arranque del primer set, las europeas marcaron el ritmo del partido en la superficie dura del Yucatán Country Club, tomando una ventaja temprana de tres juegos que resultó insuperable para las mexicanas. A pesar del constante apoyo de la afición y el esfuerzo mostrado en la red, el ímpetu de Zarazúa y Gómez Pezuela no fue suficiente para revertir el dominio de sus rivales.
Esta eliminación completa un panorama difícil para el tenis nacional en esta cuarta edición del torneo, la segunda operando bajo la categoría 500. Apenas un día antes, el ánimo de los seguidores locales sufrió un duro golpe cuando Renata Zarazúa, actual referente del tenis femenino en México, fue eliminada en la modalidad de singles. En un enfrentamiento sumamente disputado que se extendió a tres sets, la capitalina cayó ante la australiana Priscilla Hon con parciales de 6-2, 2-6 y 6-4, terminando así con las esperanzas de verla trascender de forma individual.
A este escenario se sumó el temprano tropiezo de Giuliana Olmos, una de las mejores doblistas del mundo, quien junto a su compañera indonesia Aldila Sutjiadi no pudo superar la primera ronda. Con la salida de Zarazúa y Gómez Pezuela, el torneo se queda huérfano de representantes aztecas, obligando al público mexicano a disfrutar del resto de la competencia como espectador neutral ante el alto nivel internacional que permanece en el cuadro.
A pesar de la ausencia de figuras locales, el Mérida WTA 500 continúa consolidándose como un evento clave en el calendario tenístico de la región. La infraestructura y la calidad del certamen mantienen a Yucatán en el mapa del tenis mundial, aunque este año la asignatura pendiente sigue siendo la consolidación de los talentos nacionales en las rondas finales de los torneos organizados en territorio propio.



